El primer día de clases sirve para que los alumnos se miren a la cara, memoricen algunos nombres y conozcan a los maestros. Algo así ocurrió ayer 1 de marzo. Miembros de los equipos de los presidentes de México y Estados Unidos se miraron por vez primera a la cara. Se conocieron a través de las pantallas.

Las expectativas, quizá, eran demasiado elevadas desde el ángulo mexicano. La exposición del presidente López Obrador en temas internacionales es mínima y una reunión con el presidente de Estados Unidos obligaba a encender muchos reflectores.

Sorprendió el número elevado de participantes.

Joe Biden estuvo acompañado por Antony Blinken, secretario de Estado; Alejandro Mayorkaz, secretario de Seguridad Nacional; el consejero y asesora de Seguridad Nacional, Jake Sullivan y Elizabeth Sherwood-Randall, respectivamente; Roberta Jacobson, coordinadora de la frontera sur de los Estados Unidos y Juan González, director para el Hemisferio Occidental.

Mientras que del lado mexicano acompañaron a AMLO las secretarias de Economía, Tatiana Clouthier; de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez; el canciller Marcleo Ebrard; los subsecretarios Eduardo Redondo Arámburo y André Georges Foullon Van Lissum; el comisionado Francisco Garduño Yáñez y el embajador Esteban Moctezuma Barragán.

Aunque el diálogo se centró entre los presidentes los secretarios Blinken y Ebrard tuvieron breves intervenciones.

Relación diplomática alentadora

Juan Carlos Barrón, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, consideró que la reunión virtual reflejó un buen comienzo de la relación diplomática entre ambos presidentes al tratar temas de mucha cercanía en un tono de respeto y disposición de cooperar conjuntamente.

“Al decir Biden que EU trataría a México como su igual evitó la tensión que algunos auguraban. La palabra clave es la cooperación bilateral en torno a los temas de migración, la recuperación económica y sanitaria de la pandemia, así como en temas del cambio climático, la relación diplomática tuvo un buen comienzo es una buena decisión por ambas partes”, destacó.

Aunque hay similitudes para abordar el tema migratorio, el especialista precisó que aún falta por saber detalles y ver resultados a corto plazo por parte de Estados Unidos.

“Aun no sabemos los mecanismos de cooperación en materia migratoria o de seguridad, nada es gratis con Estados Unidos”, puntualizó.

Y confío en que la cooperación se materialice de manera provechosa para México.

En efecto, fue una reunión como en las del primer día de clases.

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