Londres. El controvertido proyecto de ley británico que modifica disposiciones del acuerdo de Brexit recibió el día de ayer 14 de septiembre, una primera aprobación parlamentaria, a pesar de la rebelión de algunos diputados conservadores contra esta violación asumida del derecho internacional que enfurece a los europeos.

El primer ministro, Boris Johnson, fustigó  la “extraordinaria amenaza” blandida por la Unión Europea (UE) si fracasan las negociaciones comerciales posbrexit para defender su intención de modificar el acuerdo de Brexit que provoca una rebelión en sus propias filas.

“Amenazan con imponer fronteras aduaneras a través de nuestro propio país” entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte “y dividir nuestras propias tierras”, lanzó Johnson ante la Cámara de los Comunes al abrir los debates de su controvertido “proyecto de ley de mercado interno”.

Aprovechando una armonización posbrexit del comercio entre las cuatro naciones del Reino Unido, este texto modifica la aplicación de tarifas y controles aduaneros en Irlanda del Norte previstos por el acuerdo de divorcio con la UE.

Ese tratado internacional, vigente desde que el Reino Unido salió de la UE el 31 de enero, prevé un dispositivo por el cual esa provincia británica mantendrá las reglas del mercado común europeo para evitar reimponer una frontera con la vecina República de Irlanda.

Las autoridades europeas denunciaron los planes de Johnson como una amenaza a esa estabilidad y le llamaron a retirarlos antes de finales de mes so pena de acciones legales.

Pero él asegura que su intención es precisamente proteger la paz al defender los intereses de los norirlandeses unionistas.

Y llamó a los diputados a defender la “integridad”, la “soberanía” y las “libertades” del país pese a tener para ello que violar el derecho internacional.

Negociación comercial en peligro

Comienza así una nueva crisis político-diplomática en la saga iniciada con el referéndum del 2016.

Los cinco ex primeros ministros británicos vivos -John Major, Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron y Theresa May- se declararon contra una violación del derecho internacional, que dañaría la reputación del país e incomoda a muchos legisladores del propio Partido Conservador de Johnson.

El parlamento de Westminster rememora así los tiempos de la insurrección conservadora contra el gobierno por el acuerdo de divorcio con Bruselas. Pero la situación ahora es diferente: Johnson tiene una aplastante mayoría que le permite perder hasta 40 votos en sus filas sin despeinarse.

Al menos una docena de legisladores conservadores expresaron su rechazo, desde el exfiscal general Geoffrey Cox hasta el exministro de Finanzas e Interior Sajid Javid, pasando por el diputado Rehman Chishti, que dimitió como enviado especial de Johnson para la libertad de religión.

Y más de 100 pidieron intervenir en el debate de ayer 14 de septiembre, pese a que la cámara estaba casi vacía por las medidas contra el Covid-19.

“Tenemos el poder colectivo de frenar al primer ministro en este acto de locura”, lanzó el nacionalista escocés Ian Blackford, señalando el riesgo de pedir a la reina Isabel que firme una ley que violaría el derecho internacional.