Moscú. El movimiento de oposición de Ucrania ganó terreno ayer en sus esfuerzos por reconstruir el país, con la dimisión del Primer Ministro y su gabinete, y la derogación de las nuevas y severas leyes que restringen la libertad de expresión y reunión.

El Parlamento de Ucrania, la Rada Suprema, invalidó las leyes antidemostración horas después de que el primer ministro, Mykola Azarov, renunciara. La aprobación de la legislación el 16 de enero generó una serie de enfrentamientos callejeros en la capital, Kiev, después de meses de protestas en contra de la corrupción gubernamental y los vínculos más estrechos con Rusia, favorecidos por el presidente, Viktor Yanukovich.

El desmoronamiento del gobierno tiene el potencial para convertirse en un duro golpe para el presidente ruso, Vladimir Putin, quien se esforzó para apuntalar a Yanukovich en el gobierno y evitar que Ucrania se acercara a Occidente.

El Parlamento aprobó ayer una ley de amnistía que eliminaría cualquier proceso de responsabilidad penal a los manifestantes que accedan a salir de los edificios del gobierno que han ocupado durante las manifestaciones; sin embargo, la oposición se opuso a sus términos, por lo que será reconsiderada el día de hoy. Desalojar los edificios públicos ha sido una demanda clave del gobierno, pero Oleh Tiahnybok, jefe del partido de oposición Svoboda, expuso que los manifestantes no saldrán de las instalaciones que ocupan hasta que el Partido de las Regiones de Yanukovich también se salga del gobierno.

Otro de los líderes políticos de la oposición, Arseniy Yatsenyuk, del Partido Patria, indicó que espera que el Parlamento designe hoy a una comisión para que reescriba la Constitución de Ucrania, potencialmente una de las reformas de mayor alcance que serán abordadas esta semana.

Yanukovich manifestó el fin de semana que él estaría dispuesto a cederle mayor poder al Parlamento bajo una nueva Constitución. Algunos de sus oponentes han sugerido que él estaría contento con sólo permanecer como una figura decorativa, si ésa es la única manera de mantener su puesto y su inmunidad ante un eventual juicio.

El sábado le había ofrecido a Yatsenyuk hacerlo Primer Ministro y al otro líder de la oposición, Vitali Klitschko, Viceprimer Ministro. Ambos hombres, reacios a dejarse arrastrar hacia Yanukovich, exigieron nuevas negociaciones. Klitschko comentó ayer que no serviría en un nuevo gobierno bajo el mando de Yanukovich.

Azarov, el primer ministro que renunció ayer, fue uno de los principales escépticos acerca de una propuesta para un acuerdo comercial con la Unión Europea. Él dijo que el pacto era espinoso y que su opinión, al parecer, había prevalecido a finales de noviembre, cuando Yanukovich abruptamente se retiró del acuerdo.