Luxemburgo.- Los europeos culminaron este lunes la creación de un fondo de emergencia para la zona euro de un volumen histórico, 440.000 millones de euros, al tiempo que se ponían de acuerdo para fortalecer su disciplina presupuestal, por medio de nuevas sanciones, para recuperar la confianza de los mercados.

Los ministros de Finanzas de la zona euro, reunidos en Luxemburgo, firmaron los documentos que crean oficialmente el mecanismo de apoyo a los países utilizadores de la moneda única que enfrentarían graves dificultades financieros.

Este "vehículo especial", que debe durar tres años y que estará basado en Luxemburgo, prevé 440.000 millones de euros en garantías de préstamos para los Estados que, como Grecia, se verían en la incapacidad de hallar dinero fresco en los mercados financieros.

Los ministros de Finanzas europeos se habían puesto de acuerdo el 9 de mayo sobre el principio de la Portugal y con sabotear las bases mismas de la unión monetaria creada en 1999.

Luego vinieron delicadas discusiones, a nivel de expertos, para solucionar problemas de detalle.

Alemania se impuso sobre un punto importante para ella, logrando que cada país sólo garantice su parte en la contribución para los préstamos que serán otorgados.

Otra fórmula, la garantía solidaria de todos los Estados para el conjunto de los préstamos fue encarada por un momento, pero ella equivalía, para Berlín, a una "Unión de transferencias presupuestales" inaceptable.

Con la implementación del mecanismo, los ministros esperan tranquilizar en cuanto a la capacidad de la zona euro para enfrentar la crisis.

Euro aún bajo presión

El director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, presente en Luxemburgo, se congratuló por la reacción europea "fuerte, potente, organizada" y dijo esperar ahora una actitud de los mercados "mas serena".

Hay apuro ya que la moneda única sigue bajo presión. En el día cayó bajo la barrera de 1,19 dólar por la primera vez en más de cuatro años, con la preocupación sobre la situación presupuestal de Hungría como telón de fondo.

Pese a todo, los ministros se mostraban serenos. "No me preocupa el euro", declaró el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

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