Bruselas.- La Comisión Europea acusó el miércoles de chovinistas y de ceder ante los estereotipos a los países de la UE que tratan de limitar la libre circulación de ciudadanos, en una aparente referencia a la postura cada vez más firme de Gran Bretaña sobre la inmigración.

En un discurso ante el Parlamento Europeo el miércoles, el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, no se refirió a ningún país directamente, pero dejó claro su objetivo.

El primer ministro británico, David Cameron, ha pedido repetidamente que se restrinja la libertad de movimiento y atizó las inquietudes sobre inmigrantes de Rumania y Bulgaria que se dirigen al Reino Unido en busca de trabajo o beneficios sociales, pese a las pocas evidencias de que esté sucediendo.

"No usemos estereotipos y mitos", dijo Barroso, advirtiendo en contra de actitudes "estrechas y chovinistas" y contra el populismo al dirigirse al Parlamento Europeo en Estrasburgo.

"No cedamos ante incitaciones al pánico y ofuscación", dijo.

Cameron, preocupado por el creciente apoyo que recibe el partido contrario a la inmigración UKIP de cara a las elecciones al Parlamento Europeo en mayo, quiere limitar el número de inmigrantes de la UE y evitar que los menos cualificados se reubiquen a menos que tengan una razón convincente.

Su punto de vista ha causado fricción con Nick Clegg, el viceprimer ministro proeuropeo y líder de los demócratas liberales, que gobierna en coalición con los conservadores de Cameron.

Clegg, ex miembro del Parlamento Europeo, ha declarado que por las ideas de Cameron Gran Bretaña corre el riesgo de separarse de Europa y dañar su economía, que se benefició sustancialmente de anteriores oleadas de mano de obra barata procedente de Polonia.

El Reino Unido está trabajando en un informe que examina el impacto de la inmigración en la UE, pero las diferencias entre los conservadores y los demócratas liberales en el asunto han retrasado su publicación.

Responsables de la UE han criticado en repetidas ocasiones a Gran Bretaña por su estrategia cada vez más estricta, que se ha sumado a unas relaciones ya tensas entre Bruselas y Londres por el deseo británico de renegociar su relación de 40 años con la UE.

El ministro de Finanzas británico, el conservador George Osborne, dijo el miércoles que los tratados legales que regulan el Gobierno de la UE no se adecuaban a su propósito y deberían ser cambiados, y agregó que estaba decidido a que su país reconfigure sus relaciones con la UE.

mfh