Beirut. Refuerzos militares turcos comenzaron a llegar ayer a todo lo largo de la frontera siria tras duras advertencias de que Turquía no está dispuesta a tolerar el derribo de uno de sus aviones por parte de Siria, lo cual aumenta las tensiones regionales previas a una conferencia entre potencias mundiales en Ginebra este fin de semana.

La explosión de una bomba en el corazón de Damasco puso aún más de relieve el sentido de urgencia en torno a la reunión internacional que ha sido convocada por el enviado especial de la ONU, Kofi Annan, en un esfuerzo por rescatar la decadente diplomacia de las Naciones Unidas en Siria.

El envío de refuerzos turcos se produjo cinco días después del ataque sirio en contra de que un avión de combate F-4 de la fuerza aérea turca aumentara las tensiones entre los vecinos, cuya amistad ya había sido rota por sus diferencias acerca de un levantamiento contra el presidente sirio, Bashar al-Assad.

El Consejo de Seguridad Nacional de Turquía aumentó la presión sobre Siria con una severa advertencia de que Turquía no tiene la intención de dejar que el derribo del avión quede sin respuesta.

Turquía actuará con determinación para utilizar todos sus derechos dentro de las leyes internacionales en contra de este acto hostil , amaga el comunicado.