Estambul. Un tribunal turco emitió dos órdenes de arresto contra ayudantes cercanos al príncipe saudita, Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita y líder de facto, luego de que el fiscal los acusara de ayudar a planear el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi.

Se cree que los acusados, el general Ahmed al Assiri y Saud al Qahtani, están en Arabia Saudita, y hay pocas posibilidades de que el gobierno saudí los entregue a las autoridades turcas. Más bien, las órdenes parecen ser parte del intento del gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan de presionar a Arabia Saudita para que revele más detalles sobre el asesinato de Khashoggi, así como para aislar al príncipe heredero.

Las órdenes fueron emitidas un día después de que varios senadores estadounidenses acusaran a Mohammed de haber sido cómplice del asesinato.

“Si el príncipe heredero se presentara ante un jurado, sería condenado en 30 minutos”, dijo el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, el republicano Bob Corker, al término de una sesión informativa con la directora de la CIA, Gina Haspel.

Investigación internacional

Michelle Bachelet, la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, pidió una investigación internacional sobre el asesinato. “Creo que es realmente necesario para asegurar lo que realmente sucedió y quiénes son las (personas) responsables de ese horrible asesinato”, expuso en una conferencia de prensa en Ginebra, según la agencia de noticias Reuters.

Abuso de intereses

Representantes del gobierno saudí reservaron bloques de habitaciones en el hotel President Trump DC un mes después de las elecciones de 2016, pagando aproximadamente 500 noches en el hotel de lujo en tan solo tres meses.

Fueron 270,000 dólares lo que el hotel recibió por la estancia de veteranos de guerra sauditas. Un claro conflicto de interés.