Ankara. Turquía acusó a Siria de derribar el viernes uno de sus cazas en el espacio aéreo internacional y no en el espacio sirio y pidió una reunión de sus aliados de la OTAN el martes para hablar del incidente, que podría tener consecuencias graves en la región.

"Según nuestras conclusiones, nuestro avión fue derribado en el espacio aéreo internacional, a 13 millas náuticas de Siria", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, a la cadena pública TRT.

El ministro insistió en el hecho de que el F-4 Phantom turco volaba solo y no tenía "ninguna misión, ni siquiera de colecta de informaciones". Davutoglu reconoció no obstante que el avión había ingresado un momento en el espacio aéreo sirio durante el incidente.

"El aparato no mostró ninguna signo de hostilidad hacia Siria, y fue derribado unos 15 minutos después de haber violado momentáneamente el espacio sirio (...) Tras haber sido tocado, el aparato cayó en las aguas sirias", dijo.

Turquía reclamó una reunión de sus aliados de la OTAN el martes, confirmada por la organización en Bruselas, invocando el artículo 4 del Tratado que prevé que los países miembros pueden plantear una cuestión ante el Consejo de la Alianza y debatir sobre ella con sus aliados, indicó una fuente diplomática turca a la AFP.

Davutoglu insistió en que la opción de un ataque militar contra Siria no estaba sobre la mesa.

"Turquía actuará con medida pero con determinación" aunque advirtió a Siria que "nadie puede permitirse poner a prueba la capacidad militar de Turquía".

"Vamos a llevar este asunto ante la opinión pública y ante el derecho internacional, en nombre del honor de Turquía", añadió.

El gobierno turco puso en marcha un "plan de acción" de contactos diplomáticos con sus aliados, sobre todo los miembros de la OTAN, indicó el ministro.

El domingo, Ankara presentó un documento oficial a Siria para protestar por lo ocurrido, recalcó una fuente oficial turca.

El sábado, Davutoglu se entrevistó por teléfono con sus homólogos de una decena de países, entre ellos Estados Unidos y otros miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y también con sus colegas de Irán y Alemania.

Siria confirmó el viernes el derribo del caza, que según el país entró en su espacio aéreo.

Equipos de guardacostas sirios y turcos seguían este domingo las operaciones conjuntas para buscar a los dos pilotos del avión de combate, pero las esperanzas de encontrarlos con vida son cada vez menores, según los especialistas.

Turquía afirmó conocer las coordenadas geográficas de la zona en que cayó el avión. Los restos del aparato podrían encontrarse a 1,300 metros de profundidad.

Este incidente podría hacer todavía más tensas las relaciones entre Turquía y Siria, dos países que fueron aliados hasta que empezó en marzo del 2011 la revuelta popular contra el régimen de Bashar al Asad.

Desde entonces Ankara denuncia la violencia de la represión. Turquía también alberga 32,500 refugiados sirios, a miembros de la oposición siria y al jefe de los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL), por lo que Damasco le acusa de apoyar a los insurgentes.