Los tunecinos votaban este domingo en la segunda vuelta de la elección presidencial, en la que deberán optar entre el mandatario saliente Moncef Marzuki y el veterano Beji Caid Esebsi, que llega como favorito.

El ganador será el primer jefe de Estado electo democráticamente desde la independencia del país en 1956.

Con estos comicios, los tunecinos esperan además sellar cuatro años de difícil transición, desde la caída en enero de 2011 de Zine el Abidine Ben Ali, que supuso el pistoletazo de salida de la Primavera Arabe.

Prueba de la tensión que sigue reinando en el país, la madrugada de este domingo un hombre armado murió cuando intentó junto con un grupo atacar a una unidad militar, que custodiaba material electoral en una escuela de Kairuan (centro). Las autoridades no apuntaron de momento a la pista yihadista.

"La mejor manera de responder es viniendo en masa y tranquilos a las elecciones", dijo el primer ministro, Mehdi Jomaa.

"A nivel de seguridad las cosas van más o menos bien. Estamos preparados para todas las urgencias", dijo luego el primer ministro a la AFP.

Los colegios electorales abrieron a las 08:00 hora local y cerrarán a las 18H00 (17H00 GMT).

A las 14:30, la participación se estabilizaba en 36.8 por ciento.

Los resultados podrían conocerse el lunes, según la junta electoral, que tiene hasta el 24 de diciembre para anunciar el nombre del que será jefe de Estado los cinco próximos años.

Unos 5.3 millones de electores están llamados a decidir entre Marzuki, de 69 años, y Esebsi, de 88 años y líder del partido antiislamista Nidaa Tunes, vencedor de las legislativas de octubre.

Habib Burguiba, el primer presidente, y Zine El Abidine Ben Ali, que en enero de 2011 huyó a Arabia Saudita hostigado por una revolución popular, recurrieron siempre al fraude o al plebiscito. Marzuki, por su lado, fue designado gracias a un acuerdo político con los islamistas del partido Ennahda.

Una campaña muy áspera

La campaña presidencial fue muy dura, ya que los dos candidatos no dejaron de cruzarse ataques e insultos.

Moncef Marzuki se presentó como el defensor de la revolución frente a los partidarios del régimen de Ben Ali, y acusó a su rival de estar preparando un fraude.

Caid Esebsi se ha presentado como el hombre providencial, y ha dicho ser el único capaz de reparar los errores de Ennahda, en el poder de 2012 a comienzos de 2014, y su aliado Marzuki.

Esebsi es un veterano político que trabajó tanto para Burguiba como para Ben Ali y tras la caída de éste fue primer ministro durante unos meses.

Los tunecinos no han apreciado mucho la agresividad de los candidatos, aunque ven en los comicios la forma de salir airosos de una transición sin derramamiento de sangre como en Libia, Siria, Egipto o Yemen.

"Puede que nuestros candidatos y nuestros políticos no sean los mejores, pero estamos avanzando, y la dictadura se terminó", dice Mohamed Taieb, un tendero de la capital.

Los poderes del futuro jefe de Estado se han visto muy limitados en la Constitución adoptada en enero de 2014, para evitar una vuelta al autoritarismo.

Sea cual sea el resultado este domingo, el partido de Esebsi, Nidaa Tunes, deberá formar el próximo gobierno, buscando una coalición, ya que carece de mayoría absoluta en el Parlamento.

Túnez sigue no obstante enfrentado a la amenaza yihadista.

Esta semana, unos combatientes que se unieron al grupo Estado Islámico en Irak y en Siria reivindicaron los asesinatos de dos personalidades antiislamistas, Chokri Belaid y Mohamed Brahmi en 2013.

Estos crímenes hundieron el país en una profunda crisis política, que terminó obligando a Ennahda a ceder el poder a comienzos de 2014 a un gobierno tecnocrático.

Los yihadistas llamaron a boicotear los comicios de este domingo.

Al igual que en comicios anteriores, decenas de miles de militares y policías fueron desplegados.

erp