Durante la semana que precedió a la renovación de la Presidencia de Estados Unidos, el mandatario entrante ha tenido todo tipo de intervenciones y ha generado diferentes tipos de controversias.

Las que más eco tuvieron en nuestro país fue la reiteración de la construcción de un muro en la frontera, la renegociación del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o simplemente la cancelación del mismo y la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica conocido como el TPP.

Sin embargo en una semana el nuevo Presidente de Estados Unidos se ha enfocado en todo tipo de temas. Trump dio autorización para reactivar la construcción de los oleoductos Keystone XL y el otro ubicado en Standing Rock; empezó a dar marcha atrás al Affordable Care Act, uno de los programas insignia de la administración de Barack Obama; entorpecer el derecho al aborto; cancelar el crecimiento de la burocracias estadounidense exceptuando un crecimiento autorizado del ejército estadounidense; cambiar por completo el sitio web de la Casa Blanca y retirar la versión en español del sitio y aceptar que la tortura funciona.

El miércoles 25 de enero pasado, durante una entrevista con la cadena ABC en la Casa Blanca, el Presidente de Estados Unidos dijo que el ahogamiento y otros métodos de interrogatorio de prisioneros ampliamente vistos como tortura, y prohibidos por la ley, funcionan "totalmente .

Donald Trump dijo en la entrevista que si organizaciones terroristas como el grupo yihadista del Estado Islámico hacen todo tipo de atrocidades es necesario combatir eso con la misma fuerza, aunque dijo que la decisión de reinstaurar la tortura como práctica recurrente se la dejará a los jefes del Pentágono y la CIA, James Mattis y Mike Pompeo, respectivamente.

Después, Donald Trump, repitió en una entrevista que sería difundida el jueves 26 de enero por la noche en el programa "Hannity" de Fox News Channel, su argumento de que la técnica de interrogación conocida como "el submarino" funciona "totalmente".

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Las declaraciones de Trump a favor de la tortura no son nuevas, de hecho el mandatario las retomó de sus discursos pronunciados durante su campaña, pero resuenan debido a versiones de que su gobierno está considerando reinstalar prisiones secretas de la CIA en el exterior, conocidas como "sitios negros", divulgadas por el diario norteamericano The New York Times, que informó sobre un borrador de tres páginas de un decreto que autoriza los "sitios negros", donde los sospechosos eran sometidos a "técnicas de interrogatorio mejoradas", un eufemismo para describir a las torturas.

Aunque la visión del mandatario estadounidense no es la misma que la del nuevo jefe del Pentágono, el general James Mattis.

Mattis está a favor de mantener las actuales reglas estadounidenses para realizar interrogatorios a los prisioneros, que prohíben la aplicación de la tortura, incluso el mismo Trump aceptó durante diciembre pasado que estaba "impresionado" con el argumento de Mattis de que construir confianza y premiar la cooperación de los detenidos, funcionaba mucho mejor que el ahogamiento.

En Estados Unidos la población en general está dividida sobre el uso de la tortura como un método contra el terrorismo, reveló un estudio del Centro de Investigaciones Pew. Del total, 48% dijo que hay circunstancias en las que es aceptable la tortura en la lucha contra el terrorismo y 49% piensa que no existe circunstancia alguna en la que sea aceptable.

La entrevista de Pew obtuvo los resultados de 4,265 estadounidenses entrevistados antes de las elecciones presidenciales.

Según los resultados de Pew, los hombres tienen más probabilidad de decir que hay circunstancias bajo las cuales es aceptable que Estados Unidos utilicen la tortura (53%) que las que no hay (44%). El balance de opinión entre las mujeres es a la inversa. El 53% dice que no hay circunstancias en las que sea aceptable que los Estados Unidos utilicen la tortura, mientras que el 44% dice que sí hay algunas.

La encuesta de Pew reveló que los ciudadanos con un título de posgrado son particularmente propensos a oponerse al uso de la tortura. Seis de cada diez postgraduados dicen que no hay circunstancias en las que sea aceptable que se use la tortura. Aquellos con niveles de educación más bajos están divididos en sus puntos de vista sobre esta cuestión.

El tema de la tortura, controversial dentro de Estados Unidos, parece una vez más enfrentar a la ya de por sí dividida sociedad estadounidense, aunque pese a que recibió buenos ojos por parte del mismo Presidente, desde antes de su investidura, las leyes de aquel país siguen prohibiendo esos tratos a sus detenidos. Un tema que seguirá en la agenda y que hace despertar otras preguntas sobre los métodos en los que el país podría tratar otros temas y legitimar esas mismas prácticas. Además golpea la veracidad y la reputación de un sistema de justicia que se autoexhibe como modelo a nivel mundial.

La agencia de noticias estadounidense entrevistó a Mark Fallon investigador de contraterrorismo para Estados Unidos e intentó imponerse a las prácticas de tortura en Guantánamo tras la difusión de estas prácticas durante el gobierno del presidente George W. Bush y dijo para la agencia que "La tortura es un método muy efectivo para hacer que alguien diga lo que quieres que diga. No es un método efectivo para obtener la verdad o algún tipo de información confiable".

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