Donald Trump realiza un acto público este sábado en Florida, retomando el modo campaña y siendo aclamado por miles de sus partidarios fuera de Washington, tras un tormentoso primer mes de gobierno.

El presidente regresa al medio que lo convirtió en un gigante político, con un mitin en Melbourne, una ciudad de la costa del estado de Florida, a las 17H00 locales (2200 GMT), para el que desde horas antes comenzó a afluir un público deseoso de vitorearlo.

En las cercanías del lugar del acto se ve a mujeres vestidas con camisetas en las que se lee "Hacer a Estados Unidos grande otra vez" y gorros rojos, hombres que exhiben su condición de "Motoristas de Trump", niños dormidos en hombros de sus padres y un gran merchandising alusivo al nuevo mandatario.

"Me encanta nuestro Presidente. Viene de nosotros, del pueblo", dijo el vendedor de automóviles Gene Huber, de West Palm Beach, a la AFP. Según señaló, estuvo entre los primeros en llegar al lugar, a las 04H00 AM.

Cuando se le preguntó acerca de si estaba preocupado por ver que Trump había retomado como presidente el estilo belicoso que lo caracterizó durante la campaña presidencial, Huber, como otros asistentes, quitaron importancia al asunto.

"Es un líder mundial y ahora está tomando el control" de los asuntos públicos, señaló.

El viernes Trump estuvo en una fábrica de la empresa Boeing, donde "celebró" los empleos estadounidenses, uno de los temas que machacó durante la campaña electoral que lo catapultó a la Casa Blanca.

"Mantra"

"Estamos aquí hoy para celebrar la ingeniería estadounidense y la fabricación estadounidense. Y también (...) para celebrar los empleos", lanzó un sonriente Trump delante de una multitud entusiasmada que gritaba "Estados Unidos, Estados Unidos" en un inmenso hangar del constructor aeronáutico en Charleston, Carolina del Sur (sudeste).

"Que Dios bendiga a Estados Unidos y que Dios bendiga a Boeing", concluyó en el discurso en el que reiteró promesas de su campaña: sanciones contra las empresas que trasladen los puestos al extranjero y reducción de impuestos.

Boeing emplea a 7.500 personas en Carolina del Sur y genera 100.000 empleos indirectos en la región.

"Este es nuestro mantra: compren productos estadounidenses, y contraten estadounidense. Queremos productos estadounidenses hechos por manos estadounidenses", lanzó Trump desde un estrado instalado delante de un avión del nuevo modelo, el 787 Dreamliner.

Desde su llegada a la Casa Blanca, el presidente multiplicó los anuncios de empleos flanqueado por directores de empresas.

El grupo de asesoría y servicios informáticos Accenture incluso dijo el viernes que quería crear "15.000 nuevos puestos altamente calificados" en Estados Unidos para fines de 2020.

Pese a que el país registra una baja tasa de desempleo de apenas 5% y los salarios han aumentado en forma constante, una mezcla de desindustrialización, efectos de la globalización y automatización ha golpeado a amplios sectores de la sociedad.

Tormentoso primer mes

El primer mes de Trump en la Casa Blanca estuvo marcado por una pobre gestión y varios escándalos: millones de personas en las calles al día siguiente de su investidura, el bloqueo judicial de su decreto antiinmigración, y las revelaciones de contactos repetidos entre sus allegados y altos responsables rusos, que forzaron la renuncia de su consejero a la seguridad nacional, Michael Flynn.

Este último caso llevó a que el mandatario lanzara una nueva diatriba contra los medios.

Poco después de aterrizar el viernes en Florida, donde pasa su tercer fin de semana seguido en su lujosa residencia de Mar-a-Lago, Trumpo recurrió a Twitter, su plataforma de comunicación preferida, para atacar a los medios.

"Los MEDIOS MENTIROSOS (@nytimes en dificultad, @NBCNews, @ABC, @CBS, @CNN) no son mis enemigos, son los enemigos de los estadounidenses", escribió en Twitter, retomando la expresión en inglés "fake news media" que, a fuerza de reiteración, ha hecho carne en el lenguaje corriente del país.

No es extraño que los mandatarios critiquen a los medios, pero la virulencia de los reproches de Trump no tiene precedentes.

El republicano hizo de las críticas contra los periodistas "parciales" y "deshonestos" un punto crucial de su campaña, y sus partidarios abucheaban a los periodistas en los actos de campaña.

También había regañado el jueves a la prensa durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.

"Estoy aquí para hacer pasar mi mensaje directamente al pueblo (...) porque muchos periodistas de nuestro país no les dirán la verdad y no tratarán a la gente formidable de este país con el respeto que merece", dijo y aludió al "nivel de deshonestidad (de los medios) fuera de control".