Durante años en conferencias y cumbres, Estados Unidos presionó a China para que ofreciera una mayor apertura de mercados y se comprometiera con el libre comercio.

Pero ahora, en la víspera de la reunión entre el presidente Donald Trump con el líder chino Xi Jinping, es Beijing el que defiende el libre comercio y Estados Unidos el país de políticas impredecibles. Así ocurrió en la reciente cumbre en Davos donde el presidente chino fue la estrella del evento.

La aparente inversión de papeles se da a raíz del ascenso a la presidencia de Trump, quien ha trastocado las expectativas sobre qué es lo que Estados Unidos quiere, qué es lo que dice, y cómo se comporta en el escenario mundial.

Cumbre en la playa

No hay duda de que el resort Mar-a-Lago es una sede impresionante para una cumbre entre los presidentes de China y Estados Unidos. Y el encuentro es una tremenda publicidad para el dueño de esa lujosa propiedad frente al mar, que admite sólo a los socios, como Donald J. Trump.

Semanas antes de la cumbre, el presidente estadounidense y sus asistentes empezaron a habla de Mar-a-Lago como la Casa Blanca de Invierno , una expresión que es un gran golpe publicitario para alguien que se hizo rico vendiendo su nombre. Ahora el mandatario está inscribiendo el nombre del resort en los libros de historia al recibir allí al presidente chino Xi Jinping.

La cumbre que da inicio con duración de dos días, en la que se hablará de temas delicados de comercio, es la sexta vez que Trump pasa un fin de semana en Mar-a-Lago en las 12 semanas que lleva como presidente. Ya recibió allí al primer ministro japonés Shinzo Abe, con quien esbozó en el patio del restaurante una respuesta a un ensayo de misiles de Corea del Norte.

¿Habrá química entre ellos?

Si las tensiones van a ser calmadas o exacerbadas puede depender de la química entre los dos líderes.

Pero nadie ni siquiera los diplomáticos y los asesores que planearon la reunión está completamente seguro de lo que sucederá cuando el más poderoso líder chino en una generación se reúna con un volátil presidente estadounidense que ha estado en el poder menos de 100 días.

China espera que el club de playa de Trump muy apetecido por los agentes inmobiliarios, pero escenario inusual para una cumbre de superpotencias , ayude a crear una buena relación.

Xi Jinping espera ser recibido por un anfitrión gracioso y no por el deslenguado personaje.

Veremos el resultado.