El presidente Trump reconoció de manera formal a Jerusalén como la capital de Israel, desafiando las advertencias de países del Oriente Medio y de algunos aliados de Estados Unidos, en lo que se considera una decisión políticamente arriesgada a pesar de que el propio presidente insistió en que no descarrilará los esfuerzos de su administración para negociar un acuerdo de paz.

En un discurso en la Casa Blanca, Trump defendió su decisión al decir que se “había retrasado mucho” y argumentó que un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos no se ha concretado durante más de dos décadas, incluso cuando sus predecesores declinaron reconocer la ciudad disputada como la capital de Israel.

“Algunos dicen que les faltó valor, pero tomaron el mejor juicio en función de los hechos tal como los entendieron”, dijo Trump, hablando en la Sala de Recepción Diplomática. “Sin embargo, el tiempo continúa en marcha. Después de más de dos décadas, no estamos más cerca de un acuerdo de paz duradero”.

Trump agregó que “es una locura suponer que repetir exactamente la misma fórmula producirá un resultado diferente o mejor”.

El anuncio se produjo un día después de que altos asesores de la Casa Blanca dieron a conocer la decisión de Trump, y el presidente también ordenó al Departamento de Estado que comience el proceso de planeación de trasladar la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén, un proceso que los funcionarios del gobierno dijeron que podría tomar varios años.

Trump enfatizó que, a pesar de su decisión, él se mantiene plenamente comprometido a ayudar a negociar un acuerdo de paz . La Casa Blanca está trabajando en un plan de paz que se dará a conocer en algún momento del próximo año.

“Estados Unidos sigue profundamente comprometido con ayudar a facilitar un acuerdo de paz que sea aceptable para ambas partes”, dijo Trump. “Tengo la intención de hacer todo lo que esté en mi poder para forjar un acuerdo de este tipo”.

Banderas de Estados Unidos en Jerusalén

La decisión de Trump fue aclamada en Israel. El municipio de Jerusalén anunció antes del discurso de Trump que iluminaría los antiguos muros de la Ciudad Vieja de Jerusalén con una bandera israelí y estadounidense, “como muestra de agradecimiento al presidente Trump por su reconocimiento de Jerusalén”. La ciudad dijo que las banderas estadounidenses serán colgadas en las calles que rodean al Consulado de los Estados Unidos.

El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, dijo que “el esperado anuncio del presidente Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel es una declaración histórica que envía un mensaje claro al mundo entero de que Estados Unidos está con el pueblo judío, el Estado de Israel y Jerusalén”.

Sin embargo, otras naciones del Medio Oriente y algunos aliados de Estados Unidos condenaron la decisión antes del discurso de Trump, sugiriendo que el cambio de política inflamaría las tensiones regionales y dificultaría el proceso de intermediación en un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.

Con la decisión, Trump pone en riesgo la paz en Oriente Medio.

¿Qué significa la decisión?

“El traslado de la Embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén no tiene importancia”, escribió en Twitter Ilan Goldenberg, exfuncionario de la administración Obama y director del Programa de Seguridad para Medio Oriente en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense. “El reconocimiento de Jerusalén como la capital es lo que le importa al mundo árabe”.

Jerusalén tiene una historia compleja; los judíos la habitaron durante los tiempos bíblicos, más tarde una parte importante fueron expulsados y la ciudad fue controlada por el gobierno musulmán durante el imperio otomano. A lo largo del siglo XX, la ciudad cambió de manos en varias ocasiones antes de que Israel colonizara la parte oriental de la ciudad desde Jordania, posterior a la guerra de 1967.

En la actualidad, Jerusalén occidental es prácticamente israelí, mientras que Jerusalén oriental es, en su mayoría, árabe. Los palestinos consideran a Jerusalén como la capital de un futuro Estado palestino.

Varios países solían tener sus embajadas en Jerusalén, pero gradualmente comenzaron a moverse a Tel Aviv después de que Israel aprobara una ley que declaraba a Jerusalén como la capital unida en 1980. Los últimos países en mover sus embajadas fueron Costa Rica y El Salvador en el 2006.

Un pequeño número de países ha declarado oficialmente que la ciudad es la capital de Israel: en junio, la nación insular de Vanuatu reconoció a Jerusalén como capital, mientras que Rusia declaró en abril en un comunicado que reconocería a Jerusalén occidental como el capital de Israel.

Trump da un golpe de provocación a los palestinos y a toda la región árabe debido a que, simbólicamente, sentirán la pérdida de identidad en la zona.

Desde 1947, la región es disputa fue gestionada por Naciones Unidas como un espacio internacional.

Trump envió la clara señal de que su país renuncia a ser mediador entre los israelíes y los palestinos.