Fort Myers. Con su partido dividido, Donald Trump pidió el miércoles a los republicanos convencionales que se unan por su candidatura, mientras sus rivales rumbo a la Casa Blanca persiguen su mejor, y tal vez última, oportunidad de impedir que el empresario consiga una ventaja irremontable de delegados en dos estados clave.

El generalmente insolente Trump cambió su tono, al menos temporalmente, horas después de asegurar tres triunfos más en las primarias, elogiando al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, como un hombre al que respeta, y exhortando a Mitt Romney a promover la armonía al interior del partido. En cuanto a su campaña, el multimillonario dijo que está listo para un nocaut en las primarias de la próxima semana en Florida y Ohio, en donde el ganador se lleva todos los delegados en disputa.

Si gano esos dos, creo que se acabó la contienda , dijo al programa Anderson Cooper’s 360 de CNN.

En lugar de oponerse, deberían aceptarlo , añadió en Fox News Channel. Si aceptamos lo que está sucediendo y nos unimos todos, nadie podrá vencer al Partido Republicano .

Sin embargo, ante la creciente resistencia a la campaña de Trump, varios exaspirantes republicanos a la presidencia han resurgido en apoyo a sus antiguos rivales.

El exgobernador de Florida, Jeb Bush, planeaba reunirse con todos los candidatos, salvo Trump, previo al debate del jueves. Ya tuvo un encuentro privado el miércoles con el senador de Florida, Marco Rubio, y planeaba una junta con el senador, Ted Cruz y John Kasich, dijo Kristy Campbell, la exportavoz de campaña de Bush, quien no dio detalles.

Bush y Trump entablaron acaloradas discusiones durante la campaña del primero, a menudo refiriéndose uno al otro como perdedor .

Rubio incrementó la ofensiva de Bush en las últimas semanas burlándose del bronceado, peinado y el tamaño de las manos de Trump. Ahora, en medio de una gira de una semana por Florida para rescatar su candidatura, Rubio admite que se equivocó.

Ante las llamadas de unidad, la nominación presidencial republicana del 2016 está lejos de decidirse, a una semana de las cruciales elecciones en Florida y Ohio, que podrían sentenciar a sus candidatos locales, Rubio y Kasich, o revivir sus aspiraciones.