El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, organizó el jueves una "cumbre" en la Casa Blanca para denunciar la "deshonestidad" de las redes sociales, que según él son culpables de colusión con la izquierda.

Este encuentro, del que la administración Trump ha brindado pocos detalles, se llevará adelante sin la participación de los principales actores del sector, como Facebook o Twitter, pero con representantes del conservadurismo más crítico con Silicon Valley.

"Un gran tema hoy en la White House Social Media Summit será la tremenda deshonestidad, parcialidad, discriminación (...) que practican algunas compañías", escribió Trump el jueves en su cuenta de Twitter, en una larga serie de mensajes matinales.

En una escalada de sus ataques dirigidos hacia los gigantes de las redes sociales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó el jueves que impondrá nuevas regulaciones sobre esas empresas.

Activistas de derechos digitales han advertido que eliminar esa protección —establecida en una ley de 1996— podría socavar las protecciones a la libertad de expresión y dañar el ecosistema de internet.

Un movimiento del gobierno en ese sentido configuraría una violación de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantiza la libertad de expresión, según una carta firmada por 27 organizaciones que defienden los derechos digitales y 50 expertos legales.

En repetidas ocasiones, Trump ha acusado a empresas como Facebook, Google y Twitter de discriminarlo a él y a su seguidores, a pesar de la gran masa de "followers" que ostenta el presidente en las redes sociales.

¿Una intimidación?

La "cumbre" en la Casa Blanca se realiza en un momento delicado para los gigantes estadounidenses de la tecnología, acusados de censura por los sectores conservadores y de no hacer lo suficiente para erradicar de sus plataformas los contenidos con mensajes de odio.

Participan de la reunión, por ejemplo, PragerU, que publica habitualmente videos desde una perspectiva de derecha, y TurningPoint USA, una organización que sostiene que las universidades estadounidenses son centros de "propaganda izquierdista".

Las grandes empresas de internet brillaron por su ausencia en el encuentro, y han negado rotundamente las acusaciones de parcialidad política.

"Las compañías de internet no son tendenciosas en contra de ninguna ideología política, y las voces conservadoras en particular han usado las redes sociales con gran repercusión", dijo Michael Beckerman, presidente de la Internet Association, que incluye a Twitter, Facebook, Google y Microsoft.

"Las compañías de internet dependen de la credibilidad de los usuarios en todo el espectro político para crecer y tener éxito".

El mes pasado, Twitter anunció que agregaría advertencias a tuits de funcionarios y políticos que violan las reglas de la plataforma, una medida que podría impactar en la prolífica actividad del presidente en esa red social.

Por su parte, la Computer & Communications Industry Association (CCIA), un grupo que incluye entre sus miembros a Facebook y Google, dijo que el evento del jueves en la Casa Blanca "parece diseñado para intimidar a las compañías para que se inclinen a favor de quien sea que está organizando esta reunión".

"Ninguna compañía debería ser intimidada por el gobierno para que deje pasar contenido objetable que viola las políticas de esa compañía", dijo en un comunicado el presidente de la CCIA, Ed Black.

"Si los que están ventilando sus discrepancias en en esta reunión están insatisfechos con las políticas de una compañía sobre contenido objetable, tienen para elegir entre muchas opciones de la competencia", dijo Black.

Para Adam Chiara, profesor de comunicación de la University of Hartford, la ausencia de las grandes plataformas sociales de internet rebaja la "cumbre" de Trump a un "festival de la queja".

"Una cumbre suele involucrar a varias partes que hablan sobre cómo llegar a una meta o lograr ciertos objetivos. Es difícil que Trump pueda hacer eso sin las megaplataformas sociales presentes".