Abrumado por las críticas a su desempeño ante uno de los rivales más añejos de Estados Unidos, el presidente Donald Trump intentó “aclarar” el menoscabo público que hizo a las agencias de inteligencia estadounidenses y afirmó que se había expresado erróneamente cuando dijo que no veía razón alguna para creer que Rusia había interferido en las elecciones del 2016.

“La oración debería haber sido: ‘No veo ninguna razón por la que no lo haría o por qué no sería Rusia en lugar de por qué lo haría’”, dijo Trump, en una rara aceptación de un error por parte del mandatario estadounidense.

Su comentario se produjo en medio de una andanada de críticas, incluso de su propio partido, y aproximadamente 27 horas después de su primera declaración, la cual realizó en una cumbre en Helsinki junto al presidente ruso, Vladimir Putin.

“Acepto la conclusión de nuestra comunidad de inteligencia sobre que hubo una injerencia rusa en las elecciones del 2016”, manifestó Trump. Pero agregó, como usualmente lo hace, que “también podrían ser otras personas. Mucha gente por ahí. No hubo ninguna colusión”.

Momentos antes, el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, emitió un comunicado público dirigido a los aliados de Estados Unidos en la OTAN y en Europa, con quienes Trump tuvo un enfrentamiento durante su frenético viaje a Europa la semana pasada.

“Los países europeos son nuestros amigos y los rusos no lo son”, puntualizó McConnell.

A contramano de la lectura plasmada en la prensa y en las reacciones políticas, Trump calificó su cumbre con Putin, uno de los episodios más criticados de su presidencia, como un “tremendo éxito”, dijo que la relación bilateral había “mejorado sustancialmente”.

Trump había intentado calmar la ira antes de sus declaraciones con un par de mensajes en Twitter en los que atacó a la prensa, cuya cobertura, en Estados Unidos y Europa, fue muy crítica con el mandatario. “Mientras tuve una gran reunión con la OTAN, consiguiendo grandes cantidades de dinero, tuve una reunión aún mejor con Vladimir Putin de Rusia. Lamentablemente, no se informa de esa manera: ¡las noticias falsas se vuelven locas!”, tuiteó.

La reacción en Estados Unidos fue inmediata y visceral, tanto la de sus correligionarios republicanos como la de sus críticos de siempre: “vergonzoso”, “ignominioso”, “débil” fueron algunos de los comentarios. Hace ver a Estados Unidos “como un pusilánime”, le reprochó el senador republicano, Bob Corker.