El presidente Donald Trump estaba tan furioso por el allanamiento de las oficinas y la habitación de hotel de su abogado personal que ha ponderado en privado el despido del subsecretario de Justicia, Rod Rosenstein, y públicamente considerado el despido del fiscal especial Robert Mueller.

El allanamiento, en el que los agentes se llevaron documentos del abogado Michael Cohen sobre un pago de 130,000 dólares a la actriz pornográfica que dice haber tenido un encuentro sexual con Trump, dejó al presidente lo más enfurecido que sus asesores le habían visto en semanas, de acuerdo con cinco personas familiarizadas con la situación.

En Twitter  Trump criticó a Rosenstein, al quejarse de lo que llama la “falsa y corrupta investigación sobre Rusia”. Trump refirió que la pesquisa era “encabezada por todos los leales demócratas, o personas que trabajaron para Obama. Mueller es el de más conflicto de todos (excepto Rosenstein, que firmó FISA y la carta de Comey). No hubo colusión, así que se vuelven locos”.

Nerviosos asesores de la Casa Blanca expresaron nuevos temores sobre la imprevisibilidad del presidente ante el allanamiento, que Trump consideró un ataque a un viejo defensor e indicio de que la investigación de Mueller sobre posibles vínculos entre Rusia y su campaña está yendo “demasiado lejos”.

Trump anunció además el martes que cancelaba planes de viajar a la Cumbre de las Américas y una visita a Colombia.

El presidente les había dicho a colaboradores cercanos durante semanas que no estaba deseoso de hacer el viaje de tres días, de acuerdo con personas que lo han discutido con él en semanas recientes pero que no estaban autorizadas a revelar las conversaciones.

Su decisión de no viajar fue conectada públicamente a la necesidad de monitorear la situación en Siria, pero en privado dijo que no quería estar fuera de la Casa Blanca en medio de la disputa comercial con China y la pesquisa de Mueller.

Trump expresó además confianza en la lealtad mostrada por Cohen, su abogado personal.

Cohen ha negado haber hecho algo inapropiado en su pago de 130,000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels y ha defendido públicamente a Trump, pero le ha confiado a personas cercanas sus temores de convertirse en chivo expiatorio.