Donald Trump invitó a un hombre a ser el asesor principal de su imperio inmobiliario a pesar de que era conocida públicamente su participación en un fraude bursátil vinculado con la mafia, revelaron entrevistas realizadas por The Associated Press y un estudio de documentos judiciales.

La relación de Trump con Felix Sater, delincuente convicto e informante del gobierno, se conocía parcialmente. Trump trabajó con la empresa de la que Sater era directivo, Bayrock Group LLC, después que ésta le rentó una oficina a la Organización Trump en 2003. En ese momento el público desconocía la trayectoria criminal de Sater porque un juez decretó el secreto sumarial y Sater modificó su nombre. Cuando su pasado delictivo y sus vínculos con la mafia salieron a la luz en 2007, Trump se distanció de él.

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Sin embargo, menos de tres años después Trump renovó sus vínculos con Sater. Este se identificaba en sus tarjetas como asesor sénior de Donald Trump y tenía una oficina en el mismo piso que Trump en la Torre Trump de Nueva York, según pudo saber The Associated Press mediante entrevistas y el estudio de documentos judiciales.

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Trump dijo en entrevista con la AP el miércoles que recordaba muy poco a Sater.

"¿Felix Sater? A ver, tendría que ponerme a pensar sobre eso", dijo Trump y remitió las preguntas a sus colaboradores. "No lo conozco tanto".

Según el abogado de Trump Alan Garten, la función de Sater era explorar negocios inmobiliarios de alto precio para la Organización Trump. Lo hizo durante seis meses, dijo Garten.

La revelación del papel de Sater es importante por el momento en que ocurre y por ser una relación tan directa. Es la primera vez que la Organización Trump reconoce públicamente que Sater trabajó para Trump después de las revelaciones sobre el pasado delictivo de Sater. Trump ha dicho que uno de los secretos de su éxito es que se rodea de la "gente más capaz y seria" y de "gente en la que uno puede confiar".

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Sater nunca tuvo un acuerdo o contrato formal con la Organización Trump ni concretó negocios para Trump, dijo Garten.

"Trataba de reiniciar su vida", dijo Garten. "Creo que se arrepentía de cosas que habían sucedido en el pasado".

En 1998, Sater se declaró culpable de participación en un fraude bursátil de 40 millones de dólares con las conocidas familias mafiosas Genovese y Bonanno, de acuerdo con documentos judiciales. Esta consistió en que operadores de bolsa manipulaban los precios de acciones poco conocidas y los vendían a inversionistas indefensos a precios inflados. Cinco años antes, una corte neoyorquina había condenado a Sater a más de un año de prisión por lastimar a un hombre en la cara con una copa de cóctel rota.

Sater se negó a hablar de su trabajo para Trump.

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