Una de las promesas más controvertidas del presidente Trump en su reunión con el líder norcoreano Kim Jong-un —que Estados Unidos detendrá sus “juegos de guerra” conjuntos en la península de Corea— desencadenó confusión en el Capitolio, por un influyente senador republicano afirmando que los ejercicios militares continuarían.

Un poco de confusión surgió después de que el vicepresidente Mike Pence habló con los senadores en un almuerzo cerrado a la prensa. El senador Cory Gardner, republicano de Colorado, dijo que Pence indicó que “los ejercicios continuarán”.

Alyssa Farah, una portavoz de Pence, tuiteó después de los comentarios de Gardner que el vicepresidente “no dijo esto en el almuerzo del Senado hoy”.

El anuncio abrupto pareció tomar por sorpresa al Pentágono y al gobierno de Seúl y contradijo un pilar de la campaña del secretario de Defensa, Jim Mattis, para hacer que las tropas de Estados Unidos estén listas para el combate.

Trump llevó su enfoque no convencional aún más lejos llamando a los ejercicios militares estadounidenses y sudcoreanos anuales “provocativos”, la misma terminología a la que recurría Corea del Norte cada año para justificar sus amenazas de una guerra nuclear.

También dijo que le gustaría eliminar a los 28,500 soldados estadounidenses estacionados en el sur, alegando que supondrá “un tremendo ahorro” para Estados Unidos.