El Departamento de Justicia de EU ha decidido nombrar a un fiscal especial para investigar una posible coordinación entre Rusia y la campaña del presidente Donald Trump para influir en la elección presidencial del 2016.

Robert Mueller, exfiscal que sirvió como director del FBI del 2001 al 2013, aceptó el cargo como asesor especial. El nombramiento se leyó como una concesión a la embestida demócrata contra el presidente y como un freno al descontento creciente entre los propios legisladores republicanos .

Mi decisión (de nombrar un fiscal especial) no es la constatación de que se hayan cometido delitos o que cualquier procesamiento está justificado. No he llegado a esa determinación , dijo el vice fiscal general Rod Rosenstein en un comunicado.

Determiné que se necesita un investigador especial para que el pueblo estadounidense tenga plena confianza en el resultado , agregó.

Hasta ahora Rosenstein supervisaba la trama rusa, luego de que el fiscal general, Jeff Sessions, tuviera que recusarse de cualquier investigación relativa a la campaña electoral del 2016, luego de que The Washington Post revelara que había mentido bajo juramento al Senado el 10 de enero, cuando el senador demócrata, Al Franken, le preguntó si había tenido algún contacto con Moscú durante la campaña. No tuve ninguna comunicación con los rusos , dijo el fiscal general.

Desde entonces los demócratas han cuestionado la imparcialidad de Rosenstein. A ello se suma que el vice fiscal general escribió un memorando de tres páginas sugiriendo a Trump el despido de Comey por el criticado manejo de la investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton, pero poco después Trump aseguró que tomó la decisión de despedir a Comey antes de que Rosenstein se lo recomendara. Desde entonces los críticos lo señalan como cómplice de la decisión de Trump por lo que pidieron que se apartara de la investigación.

Senado invita a Comey

El titular de la Comisión de Supervisión en la Cámara Baja, el republicano Jason Chaffetz solicitó formalmente al FBI que envíe al Congreso el memorando que, según el New York Times, fue redactado por Comey.

La comisión de Asuntos de Inteligencia en el Senado envió este miércoles a Comey una carta invitándolo a una audiencia pública y a una privada para que testifique sobre lo ocurrido.

El martes, Comey había rechazado una invitación para hablar en una sesión a puertas cerradas.

Las risas de Lavrov fueron parte de un guión escrito desde el Kremlin

Con inglés fluido y olfato de cazador, Sergei Lavrov ha llevado sonrisas y rostros duros a funcionarios de cuatro administraciones estadounidenses durante más de dos décadas.

Por esa razón no fueron sorpresivas las sonrisas que mostró el canciller ruso durante su visita al Despacho Oval la semana pasada. Y fue precisamente un fotógrafo ruso el encargado de inmortalizar las sonrisas del tête-à-tête entre Lavrov y Trump. Ahora, el propio presidente desearía olvidar ese encuentro.

Lavrov dejó enorgullecer a Trump durante su conversación con tal de que el presidente tomara confianza; al estadounidense le gusta impresionar a sus visitantes. Bajo un entorno de camaradería, Trump le deslizó su impresionante informe clasificado.

Trump nunca se imaginó que, pocos días después, la reunión se convertiría en foco de una de sus peores crisis durante su corto gobierno.

El 2 de mayo, ocho días antes de la visita de Lavrov a Washington, el presidente Putin sostuvo una conversación con Trump. De acuerdo con un funcionario de la Casa Blanca que pidió el anonimato, el ruso le comentó que tenía nuevas ideas para detener la carnicería que ocurre en la guerra civil siria. Lavrov tenía pactada una reunión con Rex Tillerson en la pequeña ciudad Fairbanks, Alaska. ¿Quieres verlo? , preguntó Putin a Trump. Sí , respondió Trump.

Lavrov tuvo que cambiar su itinerario y se desvió 6,598 kilómetros para viajar a Washington. Para el Kremlin, una audiencia con el presidente era una gran oportunidad para mostrar al mundo que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se encuentran en proceso de mejora. Las fotografías en las que aparecen las sonrisas fueron captadas por el periodista de la agencia estatal rusa. El único que tuvo la oportunidad de registrar la reunión.

Para el canciler Lavrov no hay casualidades. La planeación de la reunión fue perfecta.

Después de la reunión, Lavrov comentó que el diálogo entre Rusia y Estados Unidos sería libre de ideología , y no como ocurrió durante el último gobierno de Obama.

Por su parte, Trump comentó que la reunión había sido muy exitosa . Ahora, el escenario ha cambiado. (Con información de Karen DeYoung y Philip Rucker)