Washington. La administración del presidente Trump cancelará programas de impartición de clases de inglés, programas recreativos (futbol) y asistencia legal para menores de edad que se encuentren en refugios federales debido a que no tienen familiares.

El Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos (HHS), encargada de gestionar los albergues infantiles, ha comenzado a suspender el flujo de dinero para el desarrollo de actividades como futbol por no ser considerada esa actividad como “necesaria para la protección de la vida”, comentó Mark Weber, vocero del Departamento de Salud y Recursos Humanos.

Funcionarios del gobierno de Trump advirtieron al Congreso que se enfrentan a “un aumento dramático” de menores de edad que llegan sin compañía a Estados Unidos. El incremento provocó que le hayan solicitado al Congreso 2,900 millones de dólares como fondos de emergencia para ampliar el número de refugios y la atención a los niños.

El programa podría quedarse sin dinero a finales de junio, comentó Weber.

La decisión, revelada a todos los refugios por un funcionario del HHS a través de un correo electrónico, podría sufrir un revés por parte de un tribunal federal debido a que existe una obligación constitucional en temas de educación  y recreación para los menores de edad en custodia.

Carlos Holguín, abogado especializado en la materia, aseguró que el recorte presupuestario es ilegal.

“Los vemos en la Corte si lo llevan a cabo”, comentó. “¿Qué sigue? ¿Agua potable? ¿Comida?”, se preguntó.

Más de 40,800 niños no acompañados han sido colocados bajo la custodia del HHS en lo que va del año. La cifra representa 57% respecto al año pasado.

La ley obliga al Departamento de Seguridad Nacional trasladar a los menores no acompañados a los refugios autorizados.

Un promedio de 12,500 niños fueron llevados sólo en el mes de abril.

En promedio, pasan 48 días antes de que sean entregados a algún familiar o en adopción.

Generalmente, mientras esperan en los refugios, estudian matemáticas e inglés y participan en actividades extracurriculares como ping pong o futbol.

La mayoría de ellos huyen de la violencia y pobreza de países como Guatemala, Honduras y El Salvador.

Fue el jueves pasado cuando un funcionario de la HHS envió el correo electrónico a todos los administradores de los albergues para informarles que el gobierno no pagará por actividades educativas o recreativas después del 22 de mayo.

Holguín dijo que este tipo de actividades son “fundamentales para el cuidado de los jóvenes”.

Así es la nueva política del presidente Trump.