El presidente Trump dio un cambio brusco de rumbo al firmar una orden ejecutiva con la que pondrá fin a las separaciones familiares en la frontera entre México y Estados Unidos luego de una crisis que puede arrastrar con su imagen en cara a las elecciones intermedias de noviembre.

El plan, según lo describen los funcionarios de la administración, mantendría a las familias unidas bajo custodia federal a la espera de llevar a juicio a los mayores de edad en castigo por haber cruzado la frontera sin papeles. La orden de Trump podría violar un acuerdo judicial de 1997 que limita la duración de las detenciones de menores.

“Tenemos que ser muy fuertes en la frontera, pero al mismo tiempo queremos ser muy compasivos”, dijo Trump en la Casa Blanca durante una reunión con legisladores abierta a los medios.

Agregó que su orden no acabaría con la política de “tolerancia cero” que procesa a los adultos que son detenidos al cruzar la frontera sin autorización.

Durante varios meses, Trump y sus funcionarios comentaron que los demócratas eran los únicos responsables del problema y que, desde el Congreso, tendrían que aprobar una ley migratoria.

Durante días, Trump y altos funcionarios de su administración se cansaron de decir que ellos no estaban dispuestos a revocar de manera unilateral la política de separación de familias y señalaban a los demócratas como responsables del problema.

La crisis provocó reacciones internacionales de varios líderes, incluyendo al papa Francisco.

La decisión de Trump ocurre un día después de que se reuniera con legisladores republicanos en el Capitolio de quienes recibió críticas por la situación.

Ayer mismo, por la mañana, el fiscal Jeff Sessions también se reunió con legisladores quienes le dijeron que la mala imagen de Trump afectaría el resultado de las elecciones de noviembre.