A modo de explicación respecto algunas de las extrañas decisiones del presidente Trump sobre política exterior, nos dicen que es “poco convencional” y que esto podría ser una ventaja para el país.

La primera diferencia entre Trump y los anteriores presidentes es su forma de expresión en el ámbito diplomático, es decir, su recurso retórico. Los anteriores mandatarios tuvieron que medir sus expresiones cuando hablaban de otra nación o mandatario con el fin de mantener cierta credibilidad como líder del mundo.

Para Trump las palabras no tienen peso. Por ejemplo: durante su campaña electoral, criticó a Arabia Saudita por ser un país que “considera a las mujeres como esclavas y mata a los homosexuales”; acto seguido, ya como presidente, eligió a Arabia Saudita como el primer país al que viajó y definió con entusiasmo los rasgos de sus gobernantes.

Su retórica disfrazada de amenazas a menudo ha fracasado. Por ejemplo, durante su campaña amenazó a China al decir que reconocería a Taiwán. La molestia del presidente Xi Jinping fue notoria hasta que Trump le llamó por teléfono para comerse sus palabras.

En la otra cara de la moneda se encuentra el caso de Corea del Norte. Trump amenazó con responder con “fuego y furia” en caso de que Kim Jong-un continuara escalando sobre la industria militar nuclear. Para los partidarios de Trump, la estrategia funciona al dejar los clásicos y a veces ineficientes enfoques para solucionar el problema.

Debemos ser conscientes de que Kim parece estar ejecutando una estrategia inteligente. Primero se embarcó en crear y acumular un arsenal nuclear con misiles y ahora está enmendando las relaciones con China , Corea del Sur y Washington.

Algo preocupante es el acuerdo de libre comercio al que llegó con Corea del Sur. Trump asegura que logró importantes concesiones. Por ejemplo, Corea del Sur se compromete a permitir que se vendan en su país hasta 50,000 automóviles; en el 2017 se vendieron sólo 11,000 autos estadounidenses en Corea del Sur.

Estados Unidos continúa siendo una súper potencia por lo que Trump puede seguir mostrando un comportamiento extravagante. Si le dice a los europeos que hagan modificaciones en el acuerdo con Irán, lo harán con tal de no terminarlo. No es señal de poder, es abusar de él. 

Durante el siglo pasado, Estados Unidos incrementó su poder y su credibilidad en el mundo. Ahora, Trump lo está desgastando con tal de ganar ventajas a corto plazo.

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