Montreal. Justin Trudeau violó la ley de conflicto de intereses al presionar a su fiscal general para evitar un proceso judicial, concluyó un reporte del comisionado de ética, en un duro golpe para el primer ministro de Canadá, a dos meses de las elecciones legislativas.

El caso contra el gigante de ingeniería SNC-Lavalin, revelado a principios de este año, opacó la imagen de chico de oro que ha tenido el primer ministro, costó el empleo a dos ministros y a dos altos funcionarios, y sumió a los liberales en un empate en las encuestas con los opositores conservadores.

El comisionado independiente de Ética parlamentaria, Mario Dion, dijo que Trudeau y sus funcionarios habían tratado erróneamente de “ejercer influencia sobre la fiscal general en su decisión de intervenir en un asunto relacionado con un proceso penal”.

En un intento por extinguir el incendio, el primer ministro reaccionó inmediatamente. “Asumo la responsabilidad de los errores que he cometido”, dijo durante una conferencia de prensa, horas después de la publicación del reporte del comisionado de Ética.

“Aunque esté en desacuerdo con algunas de las conclusiones, acepto plenamente ese reporte y asumo la responsabilidad de lo ocurrido”, afirmó.

Escándalo SNC-Lavalin

El primer ministro antes había rechazado categóricamente las acusaciones de que su círculo íntimo trató de proteger a SNC-Lavalin de un juicio por corrupción. La firma, con sede en Montreal, fue acusada en el 2015 de pagar supuestos sobornos para asegurar contratos en Libia.

La exfiscal general Jody Wilson-Raybould se negó a pedir a los fiscales que dejaran el caso, y el juicio está listo para continuar.

Pero después de renunciar, la exfiscal testificó ante los legisladores que había sufrido una presión política “consistente y sustancial” para intervenir en el caso.

Trudeau, en problemas.