Islamabad. Mientras los poderosos líderes militares de Pakistán tratan de sobreponerse a las fuertes críticas por la redada que liquidó a Osama Bin Laden en una ciudad de cuarteles, estos se enfrentan un dilema peor: las tropas enardecidas en guarniciones de todo el país.

Una parte del descontento entre la tropa emana del sentido de vergüenza de que el Ejército pakistaní fue incapaz de ubicar el complejo donde vivía Bin Laden, según oficiales del Ejército y analistas militares. Pero la mayor parte de la indignación está dirigida a Estados Unidos, un aliado que ha aportado miles de millones de dólares para apoyar el esfuerzo de contraterrorismo de Pakistán, pero que hoy acusa al Ejército de no estar apoyando la lucha.

Para minimizar el descontento entre la tropa, el comandante del ejército pakistaní, general Ashfaq Kayani, realizó visitas la semana pasada a cinco cuarteles en todo el país en donde enfrentó duros cuestionamientos sobre la redada por parte de oficiales, según algunos que estuvieron presentes.

El general retirado Talat Masood, hoy asesor de seguridad, afirmó: Nunca es bueno que un Ejército de ese tamaño albergue resentimientos. La localización de Bin Laden le dolió tanto a la tropa como a cualquiera de los mandos .