Un tribunal israelí rechazó ayer una demanda presentada por la familia de una activista estadounidense, aplastada en el 2003 por un bulldozer del Ejército israelí mientras trataba de bloquear su camino en la Franja de Gaza, al dictaminar que la muerte fue accidental.

En su sentencia en el Tribunal de Distrito de Haifa, el juez Oded Gershon aceptó la versión de los acontecimientos de los militares, al encontrar que Rachel Corrie, de 23 años, no era visible para el conductor del bulldozer en el momento del incidente, ya que un montículo de tierra y la cuchilla del aparato la hicieron invisible .

El juez afirmó que Corrie se había puesto en una situación peligrosa , cuando ella se interpuso entre la excavadora y una casa palestina que temía fuera a ser destruida y que ella había muerto en un accidente que ella misma provocó .

Corrie, de Olympia, Washington, estaba en el pueblo fronterizo de Rafah junto a otros activistas del Movimiento de Solidaridad Internacional, un grupo que ayuda a los palestinos y trabaja para documentar e interrumpir pacíficamente las acciones militares israelíes en los territorios palestinos.

Los activistas actuaban como escudos humanos para tratar de bloquear la demolición de hogares palestinos por parte de las fuerzas israelíes a lo largo de la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto.

Hussein Abu Hussein, el abogado de la familia de Corrie, aseguró que sus clientes planeaba apelar el veredicto, el que acusó echa la culpa a la víctima .