El embajador de Israel en México, Jonathan Peled, inició su carrera diplomática como asistente del primer ministro Shimon Peres. Habla a El Economista sobre los recientes acontecimientos del traslado de la embajada de EU a Israel.

—¿Por qué acusó el Ejército israelí a los islamistas de dirigir una operación terrorista bajo cubierta de masas de gente en localidades de Gaza?

Israel siempre asume medidas de defensa y seguridad extraordinarias especialmente frente a Hamas y sus ataques desde la franja de Gaza que, si recuerdan, empezaron con bombas suicidas, después con cohetes, misiles y con manifestantes manipulados por el régimen de Hamas que en lugar de ocuparse del bienestar de su pueblo los envía a invadir a la frontera sur de Israel.

—¿Cuáles son las repercusiones del traslado de la misión estadounidense a Jerusalén?

Primero, se debe rechazar que el traslado de la embajada de EU a Jerusalén occidental se use como pretexto para la violencia de Gaza o cualquier otro lugar, es una decisión de EU basada en una resolución de su Congreso de hace 30 años.

—¿Se restringió el acceso de palestinos a las mezquitas del Domo y Al Aqsa, durante la celebración del Ramadán?

Quiero destacar que Jerusalén, hasta que Israel tomó control después de la guerra de los Seis Días, estaba cerrada y clausurada frente a judíos y otras religiones. Ocurrió durante el control de Jordania y sus antecesores, pero ahora Jerusalén está abierta a todas las religiones.

—¿Es una victoria para el premier Netanyahu la ubicación de la embajada de EU en Jerusalén?

Es una victoria para el pueblo judío y para el estado de Israel; una rectificación histórica porque hace 30 años se registraban unas 23 embajadas en Jerusalén, capital desde los tiempos del rey David y del pueblo judío.

—¿Qué sucederá con la antigua demanda de la autoridad palestina de crear su capital en Jerusalén del este?

Es algo que tenemos que dejar para la negociación, el tema de Jerusalén es delicado, entendemos que hay otras posiciones diferentes de las nuestras.

—¿Cómo responder a la declaración de Mahmud Abás, en la que comenta que si Jerusalén se convierte en la capital del estado judío, ello significaría “abrir las puertas del infierno”?

Ésta es la gran tragedia de palestinos y del Medio Oriente. 71 años después de una resolución de la ONU, de partir la tierra de Israel en dos estados, ellos rechazan la idea de convivir en paz con los judíos. Es nuestro derecho de existencia ante una presencia milenaria desde los tiempos de los profetas.

—¿Con cuál de las dos autoridades palestinas se deberá negociar un acuerdo de paz que incluya por separado a Hamas y Fatah?

Hablamos de dos estados para dos pueblos, actualmente tenemos tres estados, teóricamente, para dos pueblos. Mientras que haya una entidad Hamas en Gaza que está también en Cisjordania, será difícil saber con quién negociar, pero esto es un asunto interno de los palestinos. Uno se sienta con el adversario para conversar, siempre y cuando reconozca tu derecho de existir.