Bruselas.- Los independentistas de la Nueva Alianza Flamenca (NVA) arrollaron en Flandes, región del norte, en las elecciones legislativas celebradas el domingo en Bélgica, una victoria inédita que ampliará la brecha con los francófonos y podría acabar por escindir el reino.

Dirigida por un joven historiador, Bart de Wever, la NVA obtuvo 29.1% de los votos en la región de Flandes, donde vive un 60% de los belgas, según los resultados difundidos a las 20H00 GMT tras el recuento del 73% de las papeletas.

La NVA quedó claramente por delante del partido democristiano flamenco, el CDetV, del primer ministro saliente Yves Leterme, que reunió el 18.4% de los sufragios, conforme a estos datos.

Se trata de un triunfo sin precedentes para un partido que aboga por la independencia a medio plazo de la próspera Flandes, con respecto a la otra gran región del reino, Valonia (sur), empobrecida y de mayoría francófona.

"Los resultados son extraordinarios", se felicitó De Wever, preconizando una gran reforma del Estado federal que permita a los flamencos obtener una mayor autonomía en materia económica y social.

De Wever quiso, no obstante, enviar un mensaje tranquilizador a los francófonos al ser interrogado sobre si trabajará por la independencia de Flandes y les invitó a "no tener miedo".

" Soy favorable a una evolución: si Bélgica debe un día desaparecer, tiene que hacerlo etapa por etapa", afirmó, negando que busque hacer "estallar" el país.

Las diferencias cada vez más insalvables de las dos principales regiones han sumido al reino, de unos 10 millones de habitantes, en una crisis política de consecuencias imprevisibles y muchos, sobre todo los flamencos, se preguntan qué sentido tiene seguir viviendo juntos.

El endurecimiento ideológico del electorado flamenco, que rechaza continuar "subvencionando" la región del sur, aumenta los temores a una partición del país fundado en 1831.

El último episodio de esta crisis fue la caída en abril del gobierno de Leterme, que debió convocar elecciones anticipadas cuando la gran coalición de partidos flamencos y francófonos se desmoronó por un viejo contencioso ling#ístico entre ambas comunidades.

De lado francófono, el Partido Socialista, dirigido por Elio di Rupo, se situó en los comicios del domingo a la cabeza, con el 33,8% de los votos en Valonia y Bruselas, enclavada en Flandes pero de mayoría francófona, según los resultados parciales escrutado el 75,8% de los sufragios expresados.

Más de siete millones de electores estaban convocados a elegir a los 150 diputados federales en estos comicios anticipados, cuyos resultados definitivos se darán a conocer durante la noche del domingo.

Paradójicamente, la victoria de la NVA podría conducir por primera vez desde los años 1970 a un francófono a asumir el puesto de primer ministro, probablemente el dirigente socialista Di Rupo.

De Wever reafirmó el domingo que no está interesado en el cargo y aseguró estar "dispueste posibilidad y se limitó a reconocer que los electores flamencos habían enviado una "señal fuerte" en favor de una mayor autonomía: "Ese mensaje debe ser escuchado", emplazó.

La falta de partidos nacionales en Bélgica obliga a formar un gabinete de coalición entre partidos flamencos y francófonos, lo que permite augurar varios meses de batallas políticas antes de que el nuevo gabinete entre en funciones.

En 2007, hicieron falta más de seis meses para constituir un gobierno, un récord en la historia del país.

Entre tanto, el ejecutivo saliente de Leterme se encargará de gestionar los asuntos del reino y al mismo tiempo de asumir la presidencia rotativa de la UE, a partir del 1 de julio, cuando finaliza el semestre español.

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