Londres. La primera ministra busca concesiones de Bruselas para que la Cámara de los Comunes no se pronuncie mañana de forma abrumadora contra su pacto de salida de la Unión Europea. Los laboristas meditan lanzar una moción de censura.

La primera ministra Theresa May lanzó un alegato final a los parlamentarios británicos para que respalden su plan de implementación del Brexit, advirtiendo de que las únicas alternativas a su pacto con Bruselas son una separación caótica o un nuevo referéndum que agudice más el enfrentamiento interno entre la población.

“Mi mensaje al Parlamento es simple: es hora de olvidar los juegos y hacer lo correcto para nuestro país”, escribió May en un artículo en The Sunday Express, en el que exigió a los diputados que voten mañana a favor de su acuerdo del Brexit. La jefa de gobierno se mostró especialmente crítica con la opción de parar el proceso de separación de la UE: “Se produciría una ruptura catastrófica e imperdonable de la confianza en nuestra democracia”.

Pese a esta advertencia, todo hace indicar que una gran mayoría de la Cámara de los Comunes rechazará mañana el acuerdo de salida de la UE, que tiene como punto más polémico la cláusula para mantener abierta la frontera de Irlanda, para lo que Reino Unido seguirá en la unión aduanera por un periodo por determinar. Los parlamentarios más euroescépticos creen que Reino Unido quedará atado a las normas europeas durante un periodo indefinido. Los proeuropeos, por su parte, creen que seguir en la Unión Europea es mejor que esa solución, ya que permitirá a Londres seguir teniendo voz y voto en la elaboración de la legislación comunitaria.

Carta a Juncker

May espera que Bruselas le apoye a última hora para salvar las dudas de los parlamentarios. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, podría publicar hoy una carta manifestando su intención de que la permanencia en la unión aduanera tras el periodo transitorio sólo sea de un año, hasta diciembre del 2021.

Es poco probable que esa misiva cambie la opinión del centenar de euroescépticos del Partido Conservador de May que se oponen al pacto, salvo que el compromiso sea incluido en el texto legal del pacto de salida.

Mañana será otro día de tensión.