Equipos de rescate excavaron con picos y palas para tratar de llegar a decenas de personas atrapadas bajo las casas derrumbadas por un fuerte terremoto que sacudió ayer una de las islas de Filipinas.

Al menos 13 personas murieron y 40 son consideradas como desaparecidas, la mayoría de ellas a lo largo de la costa cerca del epicentro del sismo de 6.8 grados que golpeó un estrecho al lado de la Isla de Negros.

En la aldea montañesa de Planas, a 15 kilómetros de la ciudad costera de Guihulngan en la provincia de Negros Oriental, cerca de 30 casas quedaron enterradas y se cree que por lo menos 40 residentes están atrapados, anunció el gobernador Roel Degamo.

Tropas del Ejército y la policía fueron desplegadas para ayudar en las labores de rescate.

El sismo, que ocurrió a las 11:49 de la mañana, provocó otro derrumbe en la aldea montañesa de Solongon en el pueblo de La Libertad, también en Negros Oriental. El número de personas que quedaron atrapadas es desconocido, indicó el jefe de policía de La Libertad, Eric Arrol Besario.

Alimentos y medicamentos están varados en Dumaguete, la capital de la provincia, pero la ayuda no puede llegar a las aldeas que la necesitan debido a los caminos y puentes dañados.

Sismólogos filipinos emitieron rápidamente una alerta de tsunami para las islas centrales. Enormes olas arrasaron cinco cabañas de bambú y madera en una playa de La Libertad, pero no hubo reportes de heridos, de acuerdo con la policía.