París. El gobierno de Emmanuel Macron lleva días flexibilizando su postura sobre la fiscalidad de los combustibles para calmar la protesta de los chalecos amarillos, que inició hace tres semanas. Sin embargo, el margen de maniobra para desactivar la movilización del próximo sábado es muy estrecho. El movimiento se extendió como pólvora.

El Elíseo baraja el peor de los escenarios en las protestas del sábado, y teme que se produzca otra ola de gran violencia. Fuentes del gobierno alertaron que algunos manifestantes tienen la intención de ir a París para vandalizar y matar. El ministro del Interior, Édouard Philippe, dijo que 65,000 miembros de personal de seguridad serán desplegados en todo el país el sábado.

Efervescencia en las redes

En las redes sociales hay una particular efervescencia para darse cita en la capital, y los sectores más radicalizados del movimiento coquetean con la idea de asaltar el palacio presidencial.

Autoridades sindicales y políticos prominentes de todo el espectro político pidieron calma después de que el fin de semana hubo los peores disturbios en París en décadas.

Los museos, teatros y tiendas en París anunciaron que cerrarían el sábado como precaución, incluida la famosa torre Eiffel.

Los cierres preventivos no se limitan a la capital. En Burdeos (oeste), donde se produjeron también choques violentos la semana pasada, la alcaldía anunció el cierre de una decena de museos.

Los disturbios en Francia han preocupado a los turistas, provocando la cancelación de cuatro partidos de la Liga francesa de futbol de este fin de semana y dañando a la economía local en plena temporada de compras navideñas.

Macron accedió a eliminar el aumento al impuesto de los carburantes para el 2019, pero las exigencias ya se extendieron a otros temas que afectan a trabajadores, retirados y estudiantes franceses. Entre 200 y 300 liceos han permanecido bloqueados en todo el país y en numerosas ciudades se han registrado incidentes violentos. Cuatro personas murieron y centenares resultaron heridas al margen de las manifestaciones.

Popularidad de Macron se hunde

El Partido Socialista francés, La Francia Insumisa (izquierda radical) y el Partido Comunista Francés presentarán el próximo lunes una moción de censura contra el gobierno de Macron, por su gestión de la crisis de los chalecos amarillos. Está abierta a otros partidos que quieran sumarse.

Macron alcanza su nivel más bajo de popularidad desde que llegó al Elíseo hace 18 meses, al perder cuatro puntos en un mes, superando incluso las bajas cotas de su predecesor, el socialista François Hollande, según un barómetro de Elabe para el diario Les Échos.

El presidente sigue guardando silencio, y, según la agencia Reuters, no hablará antes del sábado.