Kabul.-Un grupo de insurgentes abrió fuego el sábado con cohetes, morteros y fusiles automáticos contra la mayor base de la OTAN en el sur de Afganistán, hiriendo a varios soldados de la coalición y empleados civiles, en el segundo ataque similar contra una instalación militar relevante en esta semana, informaron oficiales.

Un reporte de la agencia Canadian Press desde la Base Aérea de Kandahar señaló que el fuego de artillería y de ametralladoras resonó en la base, ubicada unos 500 kilómetros (300 millas) al suroeste de Kabul, varias horas después de que comenzó el ataque.

Los milicianos dispararon cohetes y morteros alrededor de las 20.00 (1530 GMT) y luego trataron sin éxito de irrumpir por el perímetro norte del complejo, informaron fuentes castrenses.

Nadie se atribuyó de inmediato la responsabilidad por el asalto, el tercer ataque de gran envergadura contra las fuerzas de la OTAN en Afganistán en seis días. Sin embargo, el área de Kandahar es un bastión del Talibán.

Los cohetes empezaron a caer en la base aérea de Kandahar, seguidos de un asalto de infantería, dijo la comandante naval Amanda Peterseim, vocera de las fuerzas de la OTAN en la base. Agregó que el ataque seguía.

Algunos testigos informaron que las explosiones continuaron durante buena parte de la noche. No había reportes de muertos y Peterseim dijo que no tenía una cifra precisa de heridos.

"La alarma ha sonado por varias horas, pero ningún insurgente penetró el perímetro de la base'', informó la OTAN en un comunicado.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte añadió que algunos militares y civiles resultaron lesionados ``y recibían atención médica''.

"No hay muertes confirmadas'', añadió.

Según la OTAN, se pidió a los civiles permanecer en refugios dentro de la base, como precaución.

El martes, un suicida del Talibán atacó un convoy de la OTAN en la capital y mató a 18 personas, incluso seis miembros de la organización. El miércoles, decenas de miembros del Talibán atacaron la principal base de Estados Unidos, el campo aéreo de Bagram, donde mataron a un contratista estadounidense en una batalla que duró más de ocho horas.

La portavoz agregó que por lo menos cinco cohetes hicieron impacto en la base e hirieron a varios efectivos, mientras los milicianos intentaban infructuosamente trasponer el perímetro defensivo en el norte de la base. No se informaron muertes y tampoco se sabía el número de heridos.

Peterseim dijo que no sabía cuántos insurgentes estaban atacando, pero agregó que no parecían usar los chalecos de los atacantes suicidas, como muchos de los que atacaron el miércoles en Bagram. Además del contratista muerto, murieron 16 atacantes y otros cinco fueron capturados.

Los ataques con cohetes a la base, a 16 kilómetros (10 millas) al sur de la ciudad de Kandahar, son frecuentes. Pero son inusuales los ataques de infantería contra bases grandes como Kandahar y Bagram y las dos ofensivas en una semana demuestran que los milicianos son capaces de lanzar operaciones complejas pese a la presión de la OTAN.

Los ataques se produjeron poco después que el Talibán anunció una ofensiva de primavera contra las fuerzas de la OTAN y afganas, en respuesta a una promesa del gobierno de Barack Obama de desalojar al Talibán de sus bastiones en la provincia sureña de Kandahar.

La base aérea atacada es el punto de partida de miles de efectivos que están llegando al país para iniciar la ofensiva estadounidense.

También el sábado, por lo menos 12 personas murieron al sur de Kabul en un enfrentamiento con militares estadounidenses luego que éstos vieron a dos insurgentes que intentaban colocar bombas, informó un funcionario afgano.

Los soldados mataron a balazos a los dos insurgentes, dijo el jefe de distrito Gulab Shah, en la provincia de Paktia.

Los efectivos vieron que otros presuntos milicianos se llevaban los cadáveres a la rastra y pidieron refuerzos de un helicóptero artillado, que mató a diez personas más. Según las autoridades estadounidenses, eran todos milicianos, dijo Shah.

Las autoridades afganas comenzaron una investigación para comprobar que los muertos eran efectivamente insurgentes, agregó. Las muertes de civiles son un tema controversial en Afganistán, donde el presidente Hamid Karzai ha pedido a la OTAN que tome todas las medidas necesarias para proteger la vida de los pobladores.

BVC