Bangkok.- Los militares abrieron fuego contra los manifestantes antigubernamentales durante unos enfrentamientos en pleno centro de Bangkok que dejaron al menos siete muertos y 125 heridos, como parte de una estrategia de hostigamiento a los "camisas rojas".

Este viernes, nueve hombres y una mujer murieron en los enfrentamientos, que duraron todo el día, y 125 personas resultaron heridas, según el centro de socorro de Bangkok.

Al menos 40 personas han muerto y unas 1,000 han resultado heridas en Bangkok desde que empezaron las protestas a mediados de marzo.

Tres periodistas fueron heridos de bala cuando cubrían los eventos. Se trata de un fotógrafo del diario tailandés Matichon, un camarógrafo canadiense del servicio en inglés de la televisión francesa France 24, y otro del canal de televisión por internet Voice TV.

Militares intentan asfixiar a los rojos

Los enfrentamientos se iniciaron a primera hora de la mañana cuando el ejército trató de avanzar hacia una avenida tomada por los manifestantes.

"Hay unos 2,000 manifestantes en el bazar de noche de Suan Lum. Han intentado intimidar a las autoridades con armas, y los responsables de seguridad pidieron que los dispersaran", indicó el coronel Sunsern Kaewkumnerd, portavoz militar.

El ejército usó granadas lacrimógenas contra los manifestantes y un autobús militar fue incendiado al sur del barrio turístico y comercial de Bangkok que los "rojos" ocupan desde principios de abril.

El ministro de Defensa, el general Prawit Wongsuwon, afirmó a la AFP que la operación militar en el centro de Bangkok tiene por objetivo "presionar a los camisas rojas para que vuelvan a la mesa de negociaciones con el gobierno".

"Debemos seguir aumentando la presión, si no, no estaremos en medida de aplicar la ley", añadió el general Wingsuwonh.

El ejército trata de asfixiar la logística de los "rojos" para reducir el número de manifestantes, que se encuentran ahora sin electricidad ni suministro de agua ni de comida.

Crisis de violencia

En menos de 24 horas, la capital se ha sumido en un engranaje de violencia, luego de diez días durante los cuales las negociaciones parecían haber prevalecido entre el primer ministro, Abhisit Vejjajiva, y los líderes "rojos".

La situación degeneró el jueves, después de que Abhisit anuló las elecciones anticipadas propuestas para el 14 de noviembre a cambio de la disolución del movimiento de protesta.

Previamente, los "camisas rojas" habían exigido la inculpación del número dos del Gobierno por los violentos enfrentamientos del 10 de abril pasado entre manifestantes y militares, que dejaron 25 muertos.

Un líder de los manifestantes, Nattawut Saikuar, dijo a la prensa este viernes que "Abhisit ya ha emprendido una guerra civil".

"Pedimos urgentemente al gobierno que retire al ejército y detenga la violencia", añadió.

Entre los heridos se encuentra un general partidario de los "camisas Rojas", que el jueves fue víctima de un disparo en la cabeza.

El general Khattiya Sawasdipol, alias Seh Daeng, de 58 años, muy popular entre los "rojos", no había ocultado que estaba en contra de una salida pacífica de la crisis.

"Lo que le pasó fue totalmente inesperado", aseguró el coronel Dithaporn Sasasmit, portavoz del Comando Interno de Operaciones de Seguridad (ISOC), negando que el gobierno hubiera decidido deshacerse de él.

Durante la noche, el estado de urgencia, decretado en Bangkok a principios de abril, se extendió a otras 15 provincias del norte y del noreste del país, bastión de los "rojos".

En un comunicado, Thaksin consideró que una "solución política sigue siendo posible en Tailandia", estimando que el "primer ministro puede evitar que haya más víctimas y salvar al país".