Beirut. Los residentes de los barrios sirios rebeldes asediados aseguran que el mensaje del gobierno es claro: Ríndanse o muéranse de hambre.

Las conversaciones de paz en Ginebra, las primeras en tres años de conflicto, han arrojado luz sobre la difícil situación de la población civil en la ciudad de Homs, a medida que los participantes se centran en la cuestión del acceso de ayuda humanitaria, antes de pasar a las cuestiones políticas más difíciles. Sin embargo, la confianza de que la ayuda se materialice mengua.

El Programa Mundial de Alimentos ha dicho que está a punto de entrar a una zona sitiada con 500 bolsas de raciones familiares y 500 sacos de trigo.

Pero los camiones de ayuda permanecen varados afuera de Homs y, el martes, el gobierno estadounidense culpó al régimen.

La única razón por la que la ayuda no se ha entregado es que el régimen se ha negado a permitir que el convoy entre , aseguró el portavoz del Departamento de Estado, Edgar Vásquez.

Rechazó las afirmaciones del gobierno sirio de que los francotiradores rebeldes y los grupos armados impedían la entrada del convoy. Las acciones del régimen dicen mucho de lo poco que valoran la vida de civiles inocentes , abundó.

El vicecanciller sirio Faisal Mekdad, en Ginebra, indicó que su gobierno quería estar seguro de que los suministros no acabaran en manos de grupos armados o terroristas , informó el servicio de noticias Reuters.