Hacer amigos no es algo fácil para los nacionalistas blancos modernos.

En la era del matrimonio homosexual y un presidente negro, los separatistas no pueden precisamente abordar a cualquier extraño con el argumento de la causa del poder blanco.

Sin embargo, Rachel Pendergraft, coordinadora nacional del Partido de los Caballeros, abanderado del Ku Klux Klan (KKK), dijo a The Washington Post que el KKK cuenta con un nuevo tema de conversación para romper el hielo.

Podría llamársele la carta Trump .

Se trata, por ejemplo, de entrar a una cafetería o sentarse en un tren llevando consigo un periódico con un titular que involucre a Donald Trump. El aspirante republicano a la Presidencia, expuso Pendergraft, se ha convertido en una gran herramienta de divulgación, al proporcionar a los separatistas una manera fácil de iniciar una conversación sobre los temas que son importantes para el decadente movimiento supremacista blanco.

Una de las cosas que nuestra organización destaca a todo miembro es que queremos que se eduquen sobre los problemas actuales, pero también queremos que sean capaces de aprender cómo iniciar una conversación con otras personas , dijo Pendergraft.

Además de abrir una puerta a la conversación , abundó, la candidatura de Trump ha hecho algo más: ha revitalizado a algunos miembros del movimiento.

A ellos les gusta el impulso de sus mítines y su campaña , dijo Pendergraft. A ellos les gusta que él no está dispuesto a dar marcha atrás .

Para un gran número de estadounidenses, la retórica de Trump -que abarca migración, los grupos minoritarios y el crimen- puede sonar como una perorata retrógrada. Sin embargo, para Pendergraft y un número cada vez mayor de nacionalistas blancos, el magnate suena familiar, como un hombre fluido en la lengua nativa de los blancos agraviados.

No obstante, Trump no avala a los grupos supremacistas blancos, y su campaña ha despedido a dos empleados por publicar material racialmente ofensivo en las redes sociales.