Pekín.- El excedente comercial chino se disparó en mayo, acercándose a los 20,000 millones de dólares, lo que podría atizar las presiones de los socios del primer exportador mundial para que revalúe el yuan.

El mes pasado, el excedente comercial se situó en 19,530 millones de dólares, muy por encima de los 1,680 millones de abril.

Tanto las exportaciones como las importaciones se dispararon también (48.5% y 48.3% respectivamente) respecto a mayo de 2009, un año no obstante particular, en el que el comercio exterior chino se vio muy perjudicado por la recesión económica mundial y la consiguiente baja de la demanda extranjera.

"El fuerte crecimiento de las exportaciones y del excedente no va a pasar desapercibido en Washington", comentó Brian Jackson, analista en el Royal Bank of Canada.

Estados Unidos, que sufre un déficit comercial crónico con China, es el país que más virulentamente ataca la baja evaluación del yuan, que hace las exportaciones chinas más baratas y por tanto más competitivas.

El fantasma del yuan

Ahora que China ha retomado la senda del crecimiento fuerte, estas presiones se están haciendo más insistentes.

El secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, y el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, volvieron a la carga el pasado sábado en Busan (Corea del Sur).

"Está claro que se tiene que hacer algo a propósito del yuan", declaró Strauss-Kahn.

A fines de mayo, el presidente chino, Hu Jintao, dejó entrever una reanudación "gradual" de la reforma del sistema chino de tipos de cambio, bloqueada desde hace casi dos años. El mandatario no fijó ningún plazo.

En el verano de 2008, las autoridades de Pekín anclaron de facto el yuan al dólar, bloqueando así el movimiento de apreciación lento pero seguro respecto al billete verde (21%) de los tres años anteriores.

Ahora, algunos economistas cercanos al gobierno chino creen que ha llegado el momento de "hacer avanzar una reforma del régimen de los tipos de cambio".

Otros analistas esperan un gesto de China para la cumbre del G-20, el grupo de los principales países industrializados y emergentes del planeta, que tendrá lugar a finales de junio en Canadá.

La crisis del euro, que ha perdido alrededor del 20% de su valor respecto al dólar en los últimos seis meses, ha dado sin embargo nuevos argumentos a los responsables chinos, que no se dan prisas en revaluar el yuan, para evitar un encarecimiento de las importaciones chinas.

Aun así, la realidad es que el yuan se ha apreciado de facto ante un euro en caída libre, pero sin erosionar la competitividad de las exportaciones chinas a Europa, destino del 20% de aquéllas, y donde la demanda de estos productos "se mantuvo robusta" en mayo, según Wang Qing, economista de Morgan Stanley.

"Las estadísticas de hoy deberían reducir los temores de que los problemas en la zona euro minen la demanda de bienes chinos", insistió Mark Williams, de Capital Economics.

Erwin Sanft, de BNP Paribas, respondió por su lado que "las exportaciones deberían ralentizarse" en los próximos meses, en parte por culpa de la situación en Europa.