Berlín. Ayer, un apretado voto en Suiza para limitar el número de trabajadores de países de la Unión Europea en el país generó amenazas de represalias de los líderes de todo el continente.

La votación también avivó los temores de que los ciudadanos suizos reflejan el Zeitgeist en toda Europa, en donde los populistas de derecha están cada vez más en el centro de atención debido a una agenda política antiinmigración.

En medio de reclamos de que el idílico estilo de vida suizo es pisoteado por las hordas de los extranjeros recién llegados, el domingo, los votantes aprobaron por poco un referéndum para frenar el tratado de fronteras abiertas de Suiza a las 28 naciones del bloque de la Unión Europea.

Funcionarios en Bruselas, capital administrativa de la UE, advirtieron que el voto podría poner en peligro el acceso que tiene Suiza a los 500 millones de consumidores de la Unión Europea, que se extienden desde Grecia hasta Irlanda y desde Letonia hasta Portugal, y que el refrendo está anclado por las potencias económicas, Alemania y Francia.

Suiza, una nación famosa por su neutralidad, que firmó un tratado con sus vecinos en 1999, no es miembro de la UE; sin embargo, el miedo y el odio a la inmigración que impulsó el referéndum también se puede ver, cada vez más, en los países del bloque.

Ahora, Suiza juega el papel de pionero para toda de Europa , aseguró al periódico Neue Zürcher, Toni Brunner, presidente del Partido Popular de Suiza, quien apoyó el referéndum y ha puesto en marcha una iniciativa para prohibir los minaretes de las mezquitas.

Los duros tiempos económicos que persisten en gran parte de Europa, el legado de una crisis de la deuda de varios años, han dejado a los inmigrantes vulnerables a la ira pública desde Gran Bretaña hasta Grecia. El partido de extrema derecha húngaro, Jobbik -antiinmigrante, anti-Roma y antisemita-, se ha movido desde los márgenes políticos hasta los pasillos del Parlamento y está haciendo campaña antes de las elecciones de abril.

En Atenas, los paramilitares de la Golden Dawn han lanzado una guerra callejera en contra de los inmigrantes, al organizar un número de ataques bien documentados. El flujo de refugiados sirios en Europa también ha ayudado a impulsar la popularidad de los nacionalistas antiinmigrantes en Bulgaria.

Los defensores de una Europa más unida se están preparando para las elecciones al Parlamento Europeo este próximo mayo, cuando se espera que los grupos nacionalistas antiinmigrantes de Francia, Holanda, Gran Bretaña, Finlandia y otros países logren capturar hasta un tercio de los escaños.