Odessa. Las ciudades de Odessa y Midland, en el estado de Texas, lloran e intentan buscar respuestas después de que un tirador matara al menos a siete personas e hiriera a 22 mientras conducía por las carreteras del oeste del estado el pasado sábado.

Soldados del Departamento de Seguridad Pública estatal intentaron detener un auto sedán en la Interestatal 20, entre las ciudades de Odessa y Midland, a las 3:15 de la tarde, hora local , por haber cometido una infracción de tráfico de rutina. El conductor disparó un rifle en contra los soldados y a uno de ellos lo mató.

El hombre armado huyó y condujo su auto hacia el oeste por la carretera mientras disparaba contra peatones y automovilistas.

Cuando llegó a Odessa, el tirador robó una camioneta del Servicio Postal de los Estados Unidos y continuó disparando. Lesionó al menos a tres policías. En el cine Cinergy en Odessa, la policía intercambió disparos con el criminal, quien, según el jefe de la policía de Odessa, Michael Gerke, era un hombre blanco de unos 30 años. En ese lugar, el criminal perdió la vida.

Las autoridades dijeron que los muertos tenían entre 15 y 57 años.

Entre los heridos se encontraba un niño de 17 meses, llamado Anderson Davis, quien fue alcanzado por la metralla. El bebé está en condición estable, según Hailey Wilkerson, una amiga de la familia. Wilkerson habló con la madre de Davis anoche y le dijo que “estaba en estado de shock”.

“Son una familia increíble. Nunca piensas que algo así le sucederá a alguien que conoces personalmente”, dijo Wilkerson. “Todo lo que quieren es que su bebé se encuentre mejor”.

Varias de las víctimas están siendo tratadas en hospitales locales. En el Centro Médico Regional de Odessa ingresaron cinco personas. Tres han sido dadas de alta y dos permanecen en condición crítica pero estable, dijo Madison Tate, una portavoz del hospital.

Ciudad fantasma

Los residentes de Odessa y Midland pasaron gran parte del sábado encerrados en sus casas, esperando noticias. Incluso después de que los funcionarios anunciaron que el tirador había sido asesinado, las calles se encontraban vacías el sábado por la noche.