En un rotundo cambio de prioridades el desplazado canciller argentino, Felipe Solá, quien hace horas esperaba apuntalar a la Argentina como presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) durante el 2022 en la Cumbre de México, desistió del cónclave al enterarse en pleno viaje de su destitución como ministro de Exteriores.

Esto se dio en el marco de una semana de fuerte crisis política en el Gobierno, la cual comenzó con la contundente derrota que el oficialismo sufrió en las elecciones primarias generales a manos de Juntos por el Cambio y se sucedió con la puesta a disposición de su renuncia de al menos 10 funcionarios afines a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner como parte de una estrategia política para forzar un recambio ministerial que concluyó con el anuncio de seis nuevos funcionarios del Gabinete.

Así, luego de la definición de los cambios -por los que Solá también se vio afectado- el canciller recibió un llamado del también desplazado jefe de gabinete, Santiago Cafiero; quién ahora tomará las riendas de la Cancillería Nacional, en el que fue informado por su reemplazante que sus servicios al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores ya no eran necesarios.

Ante esto, Solá se bajó de la cumbre dejando al secretario para América Latina, Juan Valle, en representación de la Argentina.

El canciller fue notificado por el mismo Cafiero mientras su avión de las Fuerzas Armadas se encontraba en una escala en El Salvador, donde el saliente jefe de gabinete le informó por teléfono a Solá los nuevos términos que lo llevaron a desistir de una cumbre clave tanto para su gestión como para la posición de la Argentina en la región.