Los dos principales sindicatos españoles, UGT y CCOO, llamaron este sábado a manifestarse en todo el país el próximo 19 de febrero contra la reforma laboral aprobada el viernes por el gobierno conservador, al estimar que "destruirá empleos" en lugar de crearlos.

"Comisiones Obreras y UGT ponemos en marcha un proceso de movilización que esperamos sea ascendente", declaró el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, en una conferencia común con el líder de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez.

"El día 19 pretendemos que las calles de España sean un clamor y se llenen de manifestaciones contra la reforma laboral", agregó Toxo.

De momento, no hay huelga general convocada pero los sindicatos esperan una creciente movilización en contra la reforma que "a corto plazo va a destruir empleo, y a medio plazo aumentará la precariedad", además de que "va a generar un aumento de la frustración de la población", estimó Méndez.

Recibidos el lunes por el gobierno, exigen una modificación de decreto-ley publicado el sábado pero que todavía debe ser debatido en el Parlamento.

El gobierno conservador español aprobó el viernes una nueva reforma del mercado laboral, que incluye una bajada de las indemnizaciones por despido y medidas para estimular el empleo entre los jóvenes, en momentos en que la tasa de desempleo en el país alcanza el 22,85% y un 50% entre los jóvenes.

Los sindicatos denuncian un texto impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE), Francia y Alemania, y escrito por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), principal patronal española. "Esto parece una democracia vigilada", señaló Toxo.

Esta reforma "abarata, facilita y desjudicializa el despido" añadió .

Interrogado sobre una eventual huelga general, el líder de la UGT dijo que los sindicatos iban a visitar el mayor número de empresas para movilizar a los empleados y explicarles que la reforma es un "grave ataque, un desmantelamiento de los derechos fundamentales de los trabajadores".

"Lo que no va a suceder es que la fecha de la huelga general la ponga el presidente del Gobierno" añadió, dando a entender que serán los sindicatos quienes fijarían la fecha de una eventual huelga general.

El propio presidente de gobierno, Mariano Rajoy, admitió el 30 de enero, durante una conversación privada captada en la pasada cumbre europea de Bruselas, que esta reforma laboral le iba a "costar una huelga general".

Para el gobierno español el objetivo de la reforma "es detener la hemorragia del desempleo", según explicó la ministra de Empleo, Fatima Bañez.

Las empresas se beneficiarán con la reforma de una deducción fiscal de 3.000 euros para la primera contratación de un jóvenes de menos de 30 años, y un desempleado que encuentre trabajo podrá combinar el 25% de su indemnización por desempleo con su salario durante un año.

Especialmente criticada por los sindicatos es la reducción de las indemnizaciones por despido de los 45 días de salario anuales a los 33, incluso a 20 en caso de despido económico que cumpla con ciertas condiciones.

"Es un atropello garrafal de los derechos" y llevará a "un despido único de 20 días, un despido libre", denunció Méndez.

En la misma línea se manifestó el líder de la oposición socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ve en el nuevo dispositivo "un despido único a 20" días.

El portavoz del oficialista Partido Popular (PP) en el Congreso, Alfonso Alonso, respondió que las manifestaciones no crean empleo y que con la reforma "se acerca España más a Europa y se hace que las empresas sean más competitivas".

JSO