Ayer, los argentinos registraron desesperadamente los hospitales con la esperanza de que sus seres queridos se encontraran entre los sobrevivientes del accidente de tren en el que perdieron la vida 50 personas y cientos han terminado en salas de emergencia.

Un juez federal conduce una investigación para averiguar qué causó que el tren se estrellara contra una barrera al final de las vías en una estación del centro de la capital argentina.

Los pasajeros comentaron que el conductor del tren tuvo problemas con los frenos del convoy en varias ocasiones durante el viaje, pasándose de largo una estación antes de estrellarse.

Sin embargo, el auditor general de la nación y otros críticos acusaron que la inacción oficial pudo haber contribuido al accidente, al afirmar que la compañía privada de trenes de Buenos Aires no cumplió con los requisitos de seguridad, pese a años de advertencias continuas.

En el 2008 tuvimos la confirmación de alarmantes problemas con los frenos , expuso el auditor, Leandro Despouy.

El conductor, Marcos Antonio Córdoba, con cinco años de experiencia y un buen récord, seguramente se encontraba descansado, ya que se trataba su primer viaje del día. Permanece en cuidados intensivos y aún no ha emitido su declaración, pero el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, afirmó que los investigadores también serán capaces de identificar la causa a través de dispositivos GPS, cámaras y grabaciones de las conversaciones entre el maquinista y el cuarto de control.