Ciudad de Guatemala. José Efraín Ríos Montt murió a los 91 años, con demencia senil y sin pagar su responsabilidad en el genocidio de más de 100 indígenas mientras gobernó de facto su país. Estaba siendo juzgado por esos crímenes.

Ríos Montt, quien gobernó Guatemala entre 1982 y 1983 tras un golpe de Estado, era juzgado por el asesinato de 1171 indígenas ixiles en el departamento de Quiché. Se llevó el secreto del destino de miles de desaparecidos que registran los organismos de Derechos Humanos.

No estaban claros de inmediato los detalles del fallecimiento, que fue confirmado por su abogado Luis Rosales. Ríos Montt fue enterrado a las pocas horas de su muerte, en un cementerio exclusivo de la capital, acompañado por oficiales del Ejército que le rindieron honores, en una ceremonia a la que sólo se permitió el ingreso a familiares y amigos cercanos.

En el 2013 el exgeneral fue encontrado culpable de genocidio y delitos de lesa humanidad y condenado a 80 años de prisión. Sin embargo, 10 días después la Corte de Constitucionalidad, anuló la sentencia por fallos en el proceso y ordenó un nuevo juicio.

Tras quedarse sin inmunidad en enero de 2012, Ríos Montt se presentó ante la Justicia para afrontar las acusaciones. Una jueza lo incluyó en el proceso y ordenó su prisión preventiva domiciliaria. Fue condenado un año después, pero la decisión fue luego anulada. Comenzó entonces otro proceso, a puertas cerradas y sin posibilidad de condenarlo a prisión por su demencia senil. Murió antes de recibir una nueva condena.