Hong Kong. Hong Kong volvió al caos este domingo por la noche, cuando la policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos y balas de goma contra manifestantes, horas después de que éstos arrojaran huevos y pintaran grafitis en la oficina de enlace del gobierno chino.

Según los organizadores, 430,000 personas marcharon por las calles de la ciudad, en el séptimo fin de semana consecutivo de una protesta que parece no tener fin en este territorio semiautónomo.

Por la noche, la policía cargó contra manifestantes enmascarados, utilizando gases lacrimógenos y balas de goma, en lo que se ha vuelto una costumbre ya al final de estas movilizaciones gigantescas.

Por otra parte, y en un hecho inédito, un grupo de simpatizantes del gobierno, también enmascarados y armados con palos, atacaron a opositores en una estación de tren, golpeando a varias personas, incluyendo periodistas que transmitían en vivo.

Desde el 9 de junio, Hong Kong es el escenario de inmensas manifestaciones, que en algunas ocasiones han derivado en incidentes violentos entre la policía y manifestantes radicales.

El movimiento empezó con el rechazo de un proyecto de ley, ahora suspendido, que autorizaba las extradiciones a la China continental.

Medidas de seguridad

Sin embargo, las autoridades habían reforzado la seguridad en el centro de la ciudad. Las barreras metálicas, a veces utilizadas como barricadas por los manifestantes, fueron retiradas, y el departamento central de policía quedó rodeado con barreras de seguridad de plástico llenas de agua.

Los manifestantes piden la dimisión de la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, que tiene el apoyo de Pekín, así como la retirada del proyecto de ley sobre las extradiciones y una investigación independiente sobre la violencia policial.

Más allá de la suspensión del proyecto de extradición, sólo ha habido pequeñas concesiones, y hay un creciente temor de que el gobierno chino esté agotando su paciencia.

Steve Vickers, exjefe de la Oficina de Investigación Criminal de la policía de Hong Kong, afirmó que la situación del orden público posiblemente empeorará en las semanas venideras.

“La polarización dentro de la sociedad de Hong Kong y la gran desconfianza entre los manifestantes y la policía se están profundizando”, dijo.