KIRKUK, Irak. - Siete iraquíes murieron el sábado en actos de violencia en la provincia multiétnica de Kirkuk, a 240 km al norte de Bagdad, dos días después de una serie de sangrientos atentados contra la policía, según fuentes policiales.

Un octavo iraquí murió en la ciudad de Mosul, a 350 km al norte de Bagdad, tiroteado por un grupo de hombres que circulaba en un automóvil, según un responsable de la seguridad que no puso precisar los motivos del ataque.

En Kirkuk, hombres armados mataron a dos hermanos kurdos, de 23 y 21 años, Salim y Samad Abdelwahab, en su domicilio, según el teniente de policía Laith Mahmud. "La policía encontró sus cuerpos cubiertos de sangre dentro de la casa", precisó.

Salim Abdelwahab era policía y su hermano mecánico.

En el este de la ciudad, insurgentes mataron al responsable de la explotación de un generador eléctrico de barrio, según Mahmud.

En el sur de la ciudad, un obrero y su hija de tres años fueron asesinados cuando salían de la fábrica donde trabajaba el padre, informó un responsable de la seguridad.

En la localidad de Al Rashad, en el sur de la provincia de Kirkuk, una bomba dirigida contra una patrulla del ejército mató a dos soldados e hirió a dos más, según otro responsable policial, Sarhad Qader.

El jueves, una serie de atentados contra la policía dejó 29 muertos y 90 heridos en Kirkuk, en el día más sangriento en Irak desde hace casi dos años.

Estos ataques tienen lugar en un momento en que el ejército estadounidense comenzó a retirarse de algunos sectores de la zona en previsión de su salida definitiva del país a finales de año.