El Senado de Estados Unidos llegó a un acuerdo presupuestario bipartidista de dos años que levantaría los límites al gasto en defensa y algunas partidas para el gobierno central, y que además proporcionaría fondos para ayuda en desastres, infraestructura y para tratar el abuso de drogas, dijeron el miércoles los líderes republicano y demócrata de la Cámara alta.

"Este proyecto de ley es producto de extensas negociaciones entre los líderes del Congreso y la Casa Blanca", dijo el líder republicano Mitch McConnell en el pleno del Senado. "Trabajamos duro para encontrar puntos en común y nos mantuvimos enfocados en servir al pueblo estadounidense", agregó.

Su contraparte republicano, Mitch McConnell, dijo que el acuerdo, que aún debe aprobarse en el Senado y la Cámara de Representantes antes de ser firmado por el presidente Donald Trump, "es producto de extensas negociaciones entre los líderes del Congreso y la Casa Blanca".

Los legisladores tienen hasta la medianoche del jueves para aprobar una medida presupuestaria y enviarla al presidente para su firma, o arriesgarse a un cierre del gobierno federal por falta de fondos, como ya ocurrió durante tres días a fines de enero.

El alza en los gastos de defensa le permitiría al presidente Donald Trump cumplir su promesa de campaña de modernizar el Ejército.

Una fuente legislativa conocedora del acuerdo dijo que incrementaría los gastos que excluyen defensa en 131,000 millones de dólares y sumaría 20,000 millones de dólares para infraestructura.

Más allá del plan por dos años que debe ser aprobado por el pleno de ambas cámaras, los legisladores también tratan de alcanzar para el jueves un acuerdo que evite una paralización del Gobierno y le garantice fondos hasta el 23 de marzo.

La Casa Blanca reaccionó positivamente. "Ciertamente estamos contentos con la dirección en que avanza", dijo la portavoz Sarah Sanders.

Pero queda mucho antes de que el presidente Donald Trump lo promulgue.

Debate migratorio postergado

"Ahora tenemos que terminar el trabajo", dijo Schumer.

Lo urgente es aprobar una nueva medida sobre el gasto antes de la medianoche del jueves (05H00 GMT del viernes). De lo contrario, se producirá un nuevo cierre parcial del gobierno federal por falta de fondos, como ya ocurrió durante tres días a fines de enero.

Para evitar esto, el Congreso quiere votar seis semanas de asignaciones adicionales, hasta el 23 de marzo, de manera de dar tiempo a los legisladores a transcribir el acuerdo alcanzado en un proyecto de ley.

Pero los conservadores ya protestan contra el aumento significativo del gasto público anunciado.

Y, también en la Cámara baja, la líder demócrata Nancy Pelosi advirtió que votará en contra de la medida si no incluye el tema de la inmigración.

La oposición ha supeditado el debate presupuestal a la regularización de cientos de miles de jóvenes indocumentados, y los republicanos la responsabilizan de provocar por ello la reciente parálisis gubernamental.

Estos jóvenes, llamados "dreamers", estaban amparados contra la deportación por el programa DACA, creado por el expresidente Barack Obama y derogado en septiembre por Trump, que pasó la posta al Congreso para que legisle sobre el tema.

A partir el 5 de marzo, el gobierno advirtió que ya no renovará los permisos DACA: casi mil jóvenes ilegales serán pasibles de deportación cada día.

Sin embargo, esta fecha fue impugnada por un juez federal en San Francisco, que ordenó continuar renovando las licencias DACA. El gobierno apeló a la Corte Suprema.

Pero la suerte de los "dreamers" quedó por el camino en el debate presupuestario.

Por el momento, la discusión sobre el tema solo está prevista en el Senado.

McConnell prometió permitir que todos presenten sus propuestas a votación, aunque no hay indicios de que surja una ley en este proceso abierto.

La propuesta de Trump no contaría con los votos para ser aprobada. Su plan abre la vía hacia la ciudadanía a 1.8 millones de "dreamers", pero endurece la política migratoria, poniendo fin a la lotería de visas de residencia y acotando las visas de reunificación familiar, además de exigir fondos millonarios para construir un muro fronterizo con México.

Tampoco se sabe si otras propuestas, algunas bipartidistas, podrían superar los 60 votos en 100 requeridos.

Esta batalla senatorial tendrá lugar la próxima semana, según Schumer.

(Con información de AFP)

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