Washington. El senado estadounidense votó abrumadoramente a favor de Mark T. Esper como secretario de Defensa, poniendo fin a la vacante que ocupó Jim Mattis, quien renunció a su puesto por desacuerdos políticos con el presidente Trump.

El resultado de 90 votos a favor frente a únicamente 8 en contra refleja un amplio apoyo bipartidista para Esper, que ha pasado la mayor parte de su carrera en el ejército y en la administración federal.

Muchos ven la confirmación de Esper como un paso importante para restaurar la autoridad en un Pentágono que está cada vez más en desacuerdo con el círculo interno de asesores de la Casa Blanca.

Mark T. Esper, de 55 años, que se ha desempeñado como secretario de Defensa desde fines del 2018, trabajó anteriormente en Capitol Hill como empleado de alto rango, ocupando puestos importantes en el Pentágono y en la Fundación Heritage. Sirvió durante más de una década en el ejército, cuando participó en la Guerra del Golfo.

La única interrogante significativa sobre su persona apunta hacia su trabajo como cabildero de la empresa Raytheon, una importante contratista del gobierno en el sector de la defensa, y su resistencia a recusarse de las decisiones que involucran a la compañía durante dos años.

La senadora Elizabeth Warren dijo que, si no se comprometía a distanciarse de Raytheon, “no debería ser confirmado como secretario de Defensa”.

Esper y varios republicanos reaccionaron ante los comentarios de Warren. Les parece una injusticia el sentido de sus palabras, debido a que no es un corrupto por el solo hecho de haber realizado trabajos en favor de Raytheon.