Ciudad de México. Cuando se anunció la noticia de que los mexicanos trabajan más horas que nadie en el mundo, muchos residentes de esta capital estaban demasiado ocupados para enterarse.

¿En verdad? ¿Más horas que nadie? preguntó Marcelo Barrales, quien trabaja como portero de un edificio, mesero en una fonda de mariscos, chofer de un camión repartidor y vende accesorios de teléfonos celulares los domingos.

Aún así, tenía sus dudas ¿trabajamos más que los japoneses?

Un buen punto. Según un reporte de la OCDE en abril, los mexicanos dedican 10 horas al día al trabajo remunerado y no remunerado, incluyendo labores domésticas. Los belgas, apenas siete horas.

Cuando se dio a conocer el reporte de la OCDE, muchos mexicanos reaccionaron diciendo que ya era hora de sepultar el estereotipo del mañana. Si la imagen de un trabajador japonés es de ininterrumpida labor en una planta automotriz, la de un mexicano lo plasma recargado contra un nopal tomando una siesta bajo un enorme sombrero.

Diversos columnistas coinciden en que la realidad es muy distinta. La vida cotidiana, dicen, es dura. Un solo trabajo no es suficiente.

Para Luis Rubio, director del Centro de Investigación para el Desarrollo, el reporte no constituye buenas noticias, pues es más bien un síntoma de subdesarrollo e ineficiencias.

Según la OCDE, los japoneses, seguidos de coreanos y chinos, son los que más horas remuneradas trabajan y, al mismo tiempo, los que dedican menos horas a labores no remuneradas.