Más de 60 miembros de Al Qaeda se fugaron el miércoles de una cárcel de Yemen, tras matar a un guardián y herir a dos, en un nuevo desafío a las fuerzas de seguridad de un régimen debilitado y dividido.

Según las fuerzas de seguridad, 62 detenidos se escaparon por un túnel cavado bajo la cárcel de Mukala, principal ciudad portuaria de la provincia de Hadramut.

Los reos se habían apoderado previamente de armas y abrieron fuego contra los guardianes, matando a uno e hiriendo a dos. Se dispersaron luego por las montañas aledañas, precisaron las fuentes.

Los militares lanzaron un rápido operativo pero sólo pudieron capturar a dos de los prófugos, en una zona semidesértica sobre la que ejercen un exiguo control.

En febrero de 2006, 23 cabecillas del grupo islamista se habían evadido de una cárcel de Saná, entre ellos el actual jefe de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), Naser al Wahishi.

Entre los 62 prófugos de Mukala había varios condenados a muerte por participación en ataques armados, indicó una fuente de los servicios de seguridad en Saná.

Al Qaeda ha extendido en los últimos tiempos su influencia en el sur de Yemen, donde la ciudad de Zinjibar fue tomada por centenares de combatientes islamistas el 29 de mayo.

Desde entonces, un centenar de miembros de las fuerzas de seguridad y decenas de insurgentes perdieron la vida en los enfrentamientos.

Generales disidentes acusaron al presidente Ali Abdalá Saleh de haber entregado la ciudad a "grupos terroristas armados" para "agitar el espantajo de Al Qaeda" y poder de ese modo seguir beneficiándose del apoyo internacional.

Saleh, en el poder desde hace 33 años, enfrenta una ola de protestas desde enero, y se halla hospitalizado desde el 4 de junio en Arabia Saudita a causa de las heridas que sufrió en un ataque contra su palacio en Saná. Desde entonces, se abstuvo de toda aparición pública, lo cual ha alimentado las conjetura sobre su estado de salud.

En Mukala, el portavoz de las asociaciones de la sociedad civil, Naser Bakazkuz, acusó a las autoridades de haber facilitado la fuga. "El régimen está viviendo sus últimas horas, y quiere provocar el caos en la provincia", declaró.

Una fuente de los militares disidentes del este del país se mostró sorprendido por "la facilidad con que se produjo la evasión". "Eso es lo que nos lleva a acusar a lo que queda del régimen de Saleh de querer sembrar el caos", agregó.

Personalidades influyentes instan al vicepresidente Abd Rabo Mansur Hadi, que ejerce el interinato, a desplazar de manera definitiva a Saleh.

El general disidente Ali Mohsen al Ahmar y el jeque Sadek al Ahmar, el más poderoso jefe tribal del país, hicieron ese planteo en un encuentro con Hadi en Saná, según una fuente vinculada a esas discusiones.

La oposición parlamentaria y los jóvenes que mantienen su campamento de protesta en una plaza de Saná reclaman por su lado que Hadi forme un consejo interino para impedir el retorno de Saleh.

El subsecretario estadounidense para Medio Oriente, Jeffrey Feltman, debe llegar próximamente a Saná para reunirse con el vicepresidente y con representantes de la oposición.

RDS