Bagdad.- Irán acusó a las potencias mundiales de crear "una atmósfera difícil" que complica las conversaciones sobre su programa de energía atómica, lo que indica un obstáculo en la vía diplomacia para disipar los temores de que la república islámica intenta desarrollar armas nucleares.

El eje de la discusión parecía ser la demanda iraní de un rápido alivio de las sanciones económicas como parte de un acuerdo para reducir el enriquecimiento de uranio de grado alto, un paso necesario para fabricar armas, mientras las potencias occidentales insisten en que primero debe interrumpirlo.

Pero no había señales de avances claros en las negociaciones, que la jefa de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, -en representación de las seis potencias- y el máximo negociador iraní Saeed Jalili extendieron por un segundo día.

Ambas partes tienen un fuerte interés en evitar un colapso de la diplomacia. Las potencias quieren alejar cualquier riesgo de guerra en Oriente Medio ante la amenaza de Israel de lanzar ataques aéreos contra Irán, mientras que Teherán desea cancelar un embargo occidental contra sus exportaciones de crudo.

Washington se mostró cautelosamente optimista el miércoles ante la sugerencia de que Irán finalmente estaba lidiando con las potencias de forma detallada y transparente para comprobar la naturaleza de su trabajo nuclear, después de años de secretos y evasiones de las investigaciones de la ONU.

El objetivo general de las seis grandes potencias es negociar en conjunto con la república islámica un acuerdo para que reduzca su enriquecimiento de uranio de manera transparente, a fin de garantizar que no pueda desviarse a la fabricación de armas nucleares.

PROPUESTA DE LAS POTENCIAS

Una propuesta fundamental de las seis potencias es que Irán detenga su enriquecimiento de uranio a la alta concentración fisible del 20 por ciento.

Ese es el avance nuclear de Irán que más preocupa a Occidente, dado que pasado ese umbral se superan ampliamente los obstáculos técnicos para alcanzar un enriquecimiento del 90 por ciento, un grado apto para fabricar bombas.

Las potencias también quieren que Irán envíe sus reservas de uranio de grado alto al exterior y cierre una planta subterránea dedicada al enriquecimiento al 20 por ciento.

A cambio, Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania ofrecieron combustible para mantener un reactor de isótopos médicos activo, asistencia en seguridad nuclear y el fin de un embargo sobre repuestos para los antiguos aviones civiles iraníes.

Diplomáticos occidentales descartaron aliviar las sanciones contra Irán a menos de que se comprometa a su parte del acuerdo de forma verificable, subrayando la desconfianza mutua acumulada a lo largo de la disputa, que ya lleva una década.

Pero medios iraníes cercanos a la delegación iraní dijeron que insistirán en un "principio de reciprocidad" de concesiones que aseguran que se pactó en las conversaciones el mes pasado en Estambul, pero no está guiando las negociaciones en Bagdad.

Un delegado iraní que pidió no ser identificado echó por tierra las sugerencias de diplomáticos occidentales de que las dos partes parecían estar llegando a un consenso en cuanto a las ideas para delinear un acuerdo.

Lo que oímos en Estambul fue más interesante", aseguró. "Creemos que la razón (por la cual las potencias) no pueden llegar a un resultado es Estados Unidos. (Ellos) vinieron a Bagdad sin un mandato claro, por eso creemos que la atmósfera es difícil", agregó.

apr