Bruselas.- La Comisión sobre abusos sexuales en la Iglesia católica belga anunció que dimitía en bloque, después de que la policía se incautara la semana pasada de todos sus expedientes durante un registro polémico que incluso escandalizó al Papa.

"Toda la comisión va a dimitir", declaró una de sus miembros, Karlijn Demasure, ante las cámaras de televisión al término de una reunión de este organismo creado en el 2000 para compilar los casos de pedofilia cometidos por el clero.

Demasure, profesora de teología de la Universidad católica San Pablo de Ottawa, afirmó que la "confianza entre las víctimas y la Comisión" por una parte "y la comisión y la justicia" por otra se había "dañado", y ya no era posible continuar.

La dimisión será efectiva el jueves.

"Nos retiramos. El debate debe ser ahora entre las víctimas, los responsables políticos, la justicia, la Iglesia y la opinión pública", declaró el presidente de la Comisión, Peter Andriaenssens.

Este psiquiatra infantil denunció que la policía se había incautado de unos 450 expedientes sin tomar en consideración que los testigos habían declarado con la condición de permanecer bajo anonimato.

Andriaenssens presentó este lunes por la mañana su dimisión a los otros miembros de la comisión, que decidieron seguir sus pasos, explicó Demasure.

Con autorización de la fiscalía de Bruselas, unos investigadores registraron el jueves el palacio episcopal de Malinas (norte de Bélgica) en plena reunión de obispos belgas.

Los policías buscaban documentos, sobre todo cartas entre las presuntas víctimas de sacerdotes pedófilos y las autoridades católicas.

También perforaron las tumbas de dos cardenales para introducir cámaras y verificar si había dossieres escondidos en su interior. Y realizaron un registro en el domicilio del ex arzobispo de Malinas-Bruselas, donde confiscaron documentos recopilados por la Comisión.

Estas iniciativas enfurecieron al episcopado belga y motivaron la intervención, por "solidaridad", del papa Benedicto XVI.